El deterioro de corredores estratégicos, los riesgos para comunidades asentadas junto a vías de alto tráfico y la necesidad de garantizar mantenimiento permanente son parte de los desafíos que el Gobierno está enfrentando en la Sierra centro con una cartera de proyectos en ejecución que supera los $ 160 millones.
EL UNIVERSO acompañó al ministro de Infraestructura y Transporte, Roberto Luque, en un recorrido por las provincias de Cotopaxi, Tungurahua y Chimborazo, donde verificó obras en ejecución impulsadas por el Gobierno del presidente Daniel Noboa.
Durante la visita, Luque adelantó que el ministerio analiza la creación de una empresa pública destinada al mantenimiento de vías intervenidas por el Estado, con el objetivo de evitar que las carreteras vuelvan a deteriorarse pocos años después de ser rehabilitadas.
“No descartamos como ministerio hacer una empresa pública de mantenimiento de vías, donde se pueda cobrar un peaje razonable, no para hacer inversiones como una concesión normal, sino para hacer mantenimiento de las vías donde el Estado ya ha invertido”, señaló el funcionario durante el recorrido por Chimborazo.
Según explicó, la propuesta se encuentra en análisis y buscaría crear un modelo sostenible para conservar corredores estratégicos a escala nacional.
“Estamos haciendo inversiones importantes y lo que no queremos es que, años después, por falta de intervención, las vías vuelvan a dañarse y deteriorarse”, añadió.
Una reconstrucción de $ 47 millones entre Sierra y Costa
La obra más extensa del recorrido se ejecuta en la vía Guayaquil-Riobamba, específicamente en el tramo Balbanera-Pallatanga-Cumandá, en Chimborazo.
El proyecto contempla una inversión de $ 47,1 millones y la intervención de 106,69 kilómetros en un corredor estratégico para el transporte de productos agrícolas, industriales y de exportación que salen desde la Sierra hacia los puertos de Guayaquil.
La reconstrucción registra un avance del 20 % y beneficia a más de 5,9 millones de habitantes de provincias como Chimborazo, Bolívar, Los Ríos y Guayas.
Durante la inspección, Luque cuestionó la calidad de la construcción realizada años atrás en este corredor y aseguró que gran parte del deterioro actual responde a problemas estructurales de origen.
“Esto es una muestra de lo que no se debe hacer. Técnicamente, y con mucha mayor inversión, se hizo una obra que no duró el tiempo que debió haber durado”, afirmó.
El ministro explicó que, al retirar las losas de hormigón fisuradas, los técnicos encontraron materiales que no cumplían condiciones adecuadas para soportar la estructura vial.
“Lo que encontramos cuando retiramos las losas es que el material debajo no está apto para construcción. Tenemos que retirarlo completamente y reemplazarlo con material bueno para luego colocar una nueva capa asfáltica”, señaló.
Según Luque, actualmente existen catorce frentes de trabajo desplegados a lo largo del corredor, aunque reconoció que las labores generan molestias para quienes circulan diariamente por la zona.
“Sabemos que esto genera incomodidad porque hay tramos con lastre y material expuesto, pero aspiramos a acelerar los trabajos y tener la vía expedita lo antes posible”, indicó.
El funcionario también reveló que el ministerio analiza posibles ampliaciones de plazo contractual debido a diferencias entre las condiciones detectadas en territorio y las previstas inicialmente en los estudios.
En sectores como Cruz del Hueso, por ejemplo, se han registrado derrumbes recurrentes por la inestabilidad de taludes, lo que ha obligado a realizar intervenciones de emergencia mientras continúan los trabajos principales.
La ampliación del tramo Yambo-Ambato
Otro de los proyectos prioritarios inspeccionados fue la ampliación del tramo Yambo-Ambato, entre Cotopaxi y Tungurahua, considerada una de las obras más importantes para la movilidad de la Sierra centro.
La intervención contempla una inversión de $ 104,1 millones y la ampliación de cuatro a seis carriles en un tramo de 11,3 kilómetros. Además, incluye cinco soluciones viales, ocho pasos peatonales, obras de drenaje y señalización.
El proyecto beneficiará a más de un millón de habitantes y busca fortalecer la conexión de la Sierra centro con el aeropuerto de Quito y los puertos marítimos de la Costa.
“Esta obra tiene una inversión de $ 104 millones y contempla cinco soluciones para el tráfico, pero también reconoce que aquí viven comunidades que necesitan cruzar la Panamericana de forma segura”, expresó Luque.
Actualmente, la obra registra un avance cercano al 5 % con trabajos iniciales de movimiento de tierras y procesos de expropiación.
El ministro reconoció que uno de los principales retos es acelerar la liberación de predios y la obtención de información catastral necesaria para continuar con la ampliación.
“Justamente una de las razones de esta visita es acelerar esos procesos porque hay información que todavía no nos entregan y eso retrasa la ejecución”, manifestó.
Luque insistió en que la intervención no solo busca mejorar el flujo vehicular, sino también reducir riesgos para los habitantes de comunidades asentadas junto a la Panamericana.
Pasos peatonales para reducir accidentes
Como parte de las obras se componente social y de seguridad vial fue uno de los ejes de la visita al paso peatonal elevado de El Chan, en Latacunga.
La estructura, de 46 metros de longitud, registra un avance del 85 % y representa una inversión de $ 1,5 millones.
La obra fue priorizada tras múltiples siniestros de tránsito registrados en la zona de la vía Panamericana E35, donde habitantes del sector debían cruzar diariamente entre ambos lados de la carretera.
“Tenemos que reconocer que alrededor de estos corredores viven comunidades que por mucho tiempo fueron ignoradas y donde han fallecido personas al intentar cruzar la vía”, expresó el ministro.
Luque señaló que el ministerio tiene previsto construir más pasos peatonales similares en otros puntos considerados críticos por su alta accidentabilidad.
“Tenemos programados cinco pasos peatonales de este tipo y muchos más en sitios estratégicos donde sabemos que hay alta accidentabilidad. Esto busca salvaguardar la vida de los habitantes”, sostuvo.
Añadió que estas obras deben complementarse con campañas de educación vial, señalización y herramientas tecnológicas para que realmente cumplan su objetivo.
“Los puentes no pueden quedarse solo como infraestructura. Deben ir acompañados de educación y seguridad vial”, indicó.
Recuperación del paso lateral de Ambato
En Tungurahua, Luque también supervisó la intervención ejecutada en el paso lateral norte de Ambato, donde el Gobierno destinó $ 1,4 millones para recuperar la vía tras los daños ocasionados por la temporada invernal de 2024.
El deslizamiento registrado ese año provocó la pérdida parcial de la calzada y obligó inicialmente a instalar un puente bailey provisional para mantener el tránsito vehicular.
“Casi se había perdido la mitad de la vía y eso implicaba graves problemas para toda la gente que utiliza este corredor”, recordó el ministro.
La solución definitiva incluyó estabilización de taludes, relleno con geomallas, recuperación de la vía y mejoras en el sistema de drenaje.
Luque señaló que este tipo de emergencias se repite en varias carreteras vulnerables del país, especialmente durante temporadas de lluvias, por lo que el Gobierno busca fortalecer su capacidad de respuesta inmediata.
“Tenemos maquinaria dispuesta para reaccionar ante eventos catastróficos y luego hacer los estudios e intervenciones definitivas. En este caso tomó alrededor de año y medio completar la solución”, manifestó.
Las obras inspeccionadas durante el recorrido forman parte de la estrategia del Gobierno para fortalecer la conectividad y la logística de la Sierra centro, una región considerada clave para el transporte de producción agrícola, industrial y exportadora del país.
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