
El mensaje desde las capitales europeas es claro: quieren que la UE esté mejor preparada —y no solo con una armadura legal, también con mayor soberanía tecnológica— ante los potenciales riesgos que suponen los nuevos modelos de inteligencia artificial (IA) como Mythos de la compañía Anthropic, procedente de un Estados Unidos que no hace más que presionar a Europa para que relaje o incluso elimine las normas con las que intenta poner coto y orden a las grandes plataformas, la mayoría norteamericanas. Pese a las voces de alarma que se han elevado hasta ahora, el nivel de respuesta europea de momento se queda corto para la magnitud del desafío de un modelo que detecta con precisión los puntos flacos de los sistemas de la defensa o las infraestructuras.






























