
La batalla en el accionariado de Indra vivió este martes un nuevo episodio, uno que permite cerrar una etapa. Los hermanos Ángel y Javier Escribano comunicaron a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que se han desprendido del 14,3% que ostentaban hasta el momento en la firma de defensa a través de la sociedad Advanced Engineering & Manufacturing. El movimiento es el paso lógico después de que Ángel Escribano presentara su dimisión como presidente de la compañía a principios de abril. La valoración de ese 14,3% rondaría los 1.300 millones de euros. En apenas semanas, la huella de los Escribano se ha borrado de la faz de la compañía.
Según los registros de la CNMV, el vehículo inversor de la familia ya no figura como accionista relevante tras la desinversión realizada. La consecuencia lógica de la decisión es que los Escribano pierden toda representación en el consejo de administración. “La sociedad informa de que, en esta misma fecha, Javier Escribano Ruiz, ha comunicado por carta su decisión de dimitir firme e irrevocablemente (…) como consejero dominical, tras haber transmitido dicho accionista la totalidad de su participación accionarial en el capital social de Indra”, revela la compañía en un hecho relevante remitido al supervisor de los mercados.
La operación pone fin a tres años de presencia de EM&E en la compañía, tras haber notificado su entrada el 15 de mayo de 2023, con una participación del 3,4%, que elevó al 8% en noviembre de ese mismo año y, posteriormente, al 14,3% en diciembre de 2024, para convertirse en el primer accionista privado de Indra. Parte de la posición de la saga familiar estaba constituida con derivados de JP Morgan, susceptibles de deshacerse a corto o medio plazo. Indra cerró la sesión con un alza cercana al 5%, lo que sitúa los títulos en 52,34 euros.
En las semanas anteriores a su renuncia el miércoles santo, la pública Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), primer accionista de Indra con el 28% del capital y gestionada por el Gobierno, había instado a Escribano a abandonar la presidencia de la compañía si quería seguir adelante con la venta de la empresa familiar, Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), una transacción estratégica para el Ejecutivo. Detectaba un conflicto de interés que, sin embargo, no había mencionado durante todo el proceso de análisis de la operación, que arrancó en 2025. La venta del 14,3% de los Escribano allana todavía más ese proceso.
El consejero delegado de Indra, José Vicente de los Mozos, en la conferencia con analistas posterior a la presentación de resultados del primer trimestre la semana pasada, ya dejó la puerta abierta a recuperar esas conversaciones. El ejecutivo aseguró que la integración no había salido adelante porque los dueños de la compañía retiraron la oferta, un último regate en corto de Escribano para esquivar la inevitable dimisión. Solventado ese escollo, De los Mozos añadió que, si esas condiciones se dieran, “se estudiaría”.
Como avanzó este medio el pasado 8 de abril, los Escribano también estarían dispuestos a resucitar la fusión, siempre que la oferta fuera interesante. Revivir la operación tendría “todo el sentido industrial”, aseguraban fuentes próximas a Indra, ya que la compañía necesita seguir creciendo para convertirse en al ansiado campeón nacional de defensa que tire del resto del sector en pleno rearme europeo. La propia comisión ad hoc creada para el análisis de la operación en julio de 2025 había determinado en un informe que era un movimiento “coherente” con los planes de la empresa. De hecho, el consejo aprobó por unanimidad en diciembre dicho informe.
La valoración, clave
No obstante, la valoración de la compañía es clave, según insisten fuentes empresariales al tanto de cómo se han desarrollado las conversaciones. Con los actuales niveles de deuda de Indra, la adquisición no puede hacerse enteramente en efectivo, lo que implica un canje con acciones que otorgaría una participación significativa de la firma de defensa a los Escribano. La venta del 14,3% que ya atesoraban facilita el proceso, en tanto evita la posibilidad de que la suma de ambas cuotas sitúe a los Escribano por encima de la SEPI en el capital, una línea roja para el Ejecutivo durante toda la negociación.
Tras forzar la salida de Escribano, el Gobierno escogió a Ángel Simón, ex consejero delegado de Criteria Caixa, como presidente no ejecutivo de Indra. Paradójicamente, el voto a favor de los Escribano permitió que la SEPI impusiese su candidato por la mínima. La votación fue ocho votos a favor contra seis abstenciones y estas últimas equivalían, en la práctica, a votar en contra, ya que el nombramiento tenía que salir adelante por mayoría absoluta. El gesto ya se vio como un primer acercamiento por parte de los hermanos para apaciguar las aguas con el Gobierno. Cabe destacar que EM&E depende, a su vez, del Estado para seguir participando en suculentos proyectos como el de la nueva artillería para el Ejército de Tierra sobre ruedas y cadenas que Escribano e Indra lideran. Ambos contratos ascienden a 7.240 millones.
La venta de ese 14,3% también aleja cualquier posible venta a un grupo extranjero, una posibilidad contemplada por los propios Escribano, con la alemana Rheinmetall como principal opción. La autoridad final del Gobierno para autorizar, condicionar o bloquear cualquier operación que emprendiera la tecnológica ante la oferta de un grupo extranjero ya era suficiente argumento disuasorio. El Ejecutivo de Pedro Sánchez ha consolidado el uso del mecanismo de control de inversiones extranjeras, conocido técnicamente como escudo antiopas, mediante una serie de intervenciones en sectores que van desde el transporte ferroviario hasta la energía y las telecomunicaciones.































