La guerra de Estados Unidos en Irán ha vuelto a abrir la caja de pandora de la inflación. Los precios escalaron en mayo hasta el 4,2% en términos interanuales, el mayor nivel en 37 meses, según la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos, encargada de difundir esta estadística. La inflación no alcanzaba ese nivel desde abril de 2023, cuando las secuelas de la invasión rusa de Ucrania aún se dejaban notar.

“El índice de todos los artículos, excepto alimentos y energía, la inflación subyacente, aumentó un 2,9% en el año, después de un aumento del 2,8% en los 12 meses que terminaron en abril”, explica el organismo estadístico, que hace hincapié en que “el índice de energía aumentó un 23,5% en mayo; mientras que el índice de alimentos aumentó un 3,1% en el último año”.

La guerra en Oriente Próximo, iniciada por Washington y Tel Aviv el pasado 28 de febrero, ha provocado una sacudida en los mercados energéticos. Tras los bombardeos sobre Teherán, el régimen islamista bloqueó el estrecho de Ormuz, un paso estratégico por donde transitaban antes de la guerra una quinta parte del petróleo mundial y otros materiales críticos para la agricultura, como fertilizantes, o el sector farmacéutico. El conflicto lleva semanas enquistados, con anuncios de alto el fuego, pero sin avances en las negociaciones para poner fin a las hostilidades.

Los analistas creen, no obstante, que el dato alivia la presión sobre los bancos centrales. Ponen el foco sobre la evolución de la inflación subyacente, menos volátil al eliminar la energía y los alimentos del cálculo. “La ligera debilidad de la inflación subyacente interanual podría reforzar el argumento de que el pico de la inflación relacionada con la guerra podría haber quedado atrás y que el panorama inflacionario podría mejorar en el futuro. Por supuesto, esto depende de que el petróleo se mantenga estable en el futuro”, señala John Briggs, jefe de estrategia de tipos de interés en Estados Unidos de Natixis Norteamérica, en declaraciones recogidas por Bloomberg.

De todas formas, es alta la presión para que la Reserva Federal cambie de estrategia y empiece a subir tipos para combatir el repunte de la inflación. El nuevo gobernador de la Fed, Kevin Warsh, ha mantenido públicamente que se puede ser más indulgente con la inflación puntual porque el desarrollo de la inteligencia artificial provocará aumentos de productividad y bajadas de precios a medio y largo plazo.

Pero por otra parte, está el precio del petróleo, que se ha disparado desde el inicio de la guerra en Irán. Ha llegado a acariciar los 120 dólares el barril, aunque estos días después de que se liberen ingentes cantidades de reserva y otras medidas para tratar de alimentar la demanda, cotiza a 92 dólares el barril, alrededor de un 35% más que al inicio de los bombardeos.

El IPC mensual aumentó un 0,5% en mayo, después de aumentar un 0,6% en abril. En la comparación mensual, el índice de energía subió un 3,9% en mayo, tras haber subido un 3,8% en abril y un 10,9% en marzo. “El índice representó más del 60% del aumento mensual de todos los artículos”, advierte la oficina estadística. El índice de vivienda también aumentó en mayo un 0,3%. Los alimentos se encarecieron un 0,2% durante el mes.

Nancy Vanden Houten, economista principal en Estados Unidos en Oxford Economics, señala que “con los precios de la gasolina bajando drásticamente en lo que va de junio, mayo podría marcar el pico del IPC general, aunque la inflación disminuirá lentamente, manteniendo a la Fed en pausa prolongada durante la mayor parte de este año”.

Los precios que más se encarecieron durante el mes fueron los de comunicaciones, tarifas aéreas, atención médica, cuidado personal y recreación. Por el contrario, los productos que más se abarataron fueron los vehículos motorizados, seguros, el mobiliario y los servicios del hogar, y los vehículos nuevos.

“El dato de mayo se ha ajustado a las expectativas, lo que podría suponer un pequeño respiro para los mercados. Desde el informe de empleo del viernes, se ha percibido un nerviosismo palpable entre los inversores, preocupados por el próximo movimiento de la Reserva Federal”, señala Bret Kenwell, analista de inversiones de EE UU en eToro, quien recuerda que el bloqueo de las negociaciones en Oriente Próximo podría alimentar las tensiones inflacionarias y acabar precipitando un escenario más lóbrego.

James Knightley, analista de ING Research, explica que el aumento del IPC de la gasolina ha marcado el dato de mayo, pero este efecto debería revertirse en el informe del IPC de junio, dado que los precios de la gasolina a nivel nacional han vuelto a bajar a 4,15 dólares por galón tras una media de 4,50 dólares hasta mayo. Las tarifas aéreas también fueron una fuerte influencia al alza, subiendo un 2,7%, mientras que la educación subió un 0,8% y otros bienes y servicios un 1%.

Knightley señala que en los próximos meses los componentes de la vivienda deberían mostrar que las presiones inflacionarias se moderarán aún más. Apunta que el nuevo marco arancelario tras la sentencia del Supremo es menos gravoso para las empresas y hogares y que la devolución de las tasas a la importacióm cobrados indebidamente también supondrán otro balón de oxígeno.



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