La inteligencia artificial está transformando la forma en que empresas y organizaciones toman decisiones, innovan y compiten. Sin embargo, en un contexto marcado por la aceleración tecnológica, la incertidumbre geopolítica y la creciente presión sobre la competitividad, la principal conclusión de la 19.ª edición del QSP Summit fue clara: el futuro seguirá dependiendo de la capacidad humana para interpretar la información, tomar decisiones, crear valor y liderar el cambio.

Bajo el lema «Leading the Future Economy«, el QSP Summit reunió durante tres días en Oporto y Matosinhos a líderes empresariales, académicos y expertos internacionales para analizar los factores que definirán la economía y las organizaciones de la próxima década, desde la inteligencia artificial y el liderazgo hasta la creatividad, la innovación, el comportamiento humano y la geopolítica. La edición congregó a más de 3.500 participantes, cerca de 100 ponentes nacionales e internacionales, siete escenarios dedicados a la gestión, la estrategia y la innovación, y más de 130 empresas y marcas presentes en la zona expositiva.

La inauguración tuvo lugar en el Palacio de la Bolsa de Oporto con una conferencia magistral del economista Nouriel Roubini, centrada en los principales riesgos económicos y geopolíticos que marcarán el escenario internacional en los próximos años. Posteriormente, Exponor acogió un completo programa de conferencias y sesiones prácticas en las que se abordaron los grandes retos de las organizaciones en un entorno de transformación constante.

Las grandes ideas que marcaron el Main Stage

El Main Stage reunió a algunas de las voces más influyentes del panorama internacional en liderazgo, inteligencia artificial, innovación, creatividad y economía. A pesar de la diversidad de enfoques, todas las intervenciones compartieron una misma conclusión: la tecnología seguirá acelerando la transformación de los negocios, pero el liderazgo humano será el factor diferencial.

Amy Edmondson, profesora de Harvard Business School y una de las mayores referencias mundiales en liderazgo y psychological safety, defendió que las organizaciones más resilientes son aquellas donde las personas pueden cuestionar decisiones, expresar dudas y aprender de los errores sin miedo. En un entorno de incertidumbre, afirmó, la innovación depende de crear culturas donde experimentar sea posible y el fracaso inteligente forme parte del aprendizaje. 

Para Peter Zemsky, profesor del INSEAD, la inteligencia artificial no debe entenderse como un fin en sí mismo, sino como una herramienta al servicio de la estrategia. Su mensaje fue claro: las empresas deben empezar por identificar qué problema quieren resolver y qué valor quieren generar antes de incorporar la IA. Solo así será posible transformar la productividad, rediseñar procesos y desarrollar nuevos modelos de negocio. 

El experto en innovación Scott Anthony recordó que las grandes disrupciones tecnológicas de la historia siempre han obligado a reinventar las reglas del mercado. En un contexto liderado por la inteligencia artificial y la aceleración del cambio, defendió que las organizaciones deben recuperar la capacidad de experimentar, simplificar y aprender continuamente para convertir la incertidumbre en una ventaja competitiva. 

Por su parte, el futurista Ben Hammersley analizó el impacto de la IA generativa en la gestión empresarial. Más allá de automatizar tareas, explicó que esta tecnología está modificando la velocidad a la que trabajan las organizaciones y obligando a rediseñar estructuras, procesos y formas de colaboración entre equipos. 

El economista conductual Dan Ariely centró su intervención en la motivación y el comportamiento humano. A través de distintos estudios, explicó que el reconocimiento, el propósito y el sentimiento de contribución generan un compromiso mucho más duradero que las recompensas exclusivamente económicas, una reflexión especialmente relevante para la gestión del talento.

La economista Shirley Ze Yu ofreció una visión estratégica sobre la evolución de China como potencia tecnológica e industrial. Analizó cómo su apuesta por la inteligencia artificial, la robótica o la computación cuántica está redefiniendo las cadenas de valor globales y obligando a Europa a replantear su posicionamiento económico y tecnológico. 

La creatividad también tuvo un papel protagonista de la mano de Islam ElDessouky, vicepresidente global de Estrategia Creativa y Contenidos de Coca-Cola, quien defendió que las marcas más fuertes son aquellas capaces de comprender la cultura de las personas y generar conexiones emocionales auténticas. La creatividad, señaló, debe entenderse como una disciplina estratégica de negocio y no únicamente como una herramienta de comunicación. 

De la reflexión a la aplicación práctica

Los Worklabs trasladaron estos grandes desafíos al día a día de las organizaciones, abordando cuestiones como el uso responsable de la inteligencia artificial, la sostenibilidad, la competitividad internacional, la gestión del talento, el marketing o la experiencia de cliente.

Por su parte, las Special Sessions ampliaron el debate hacia ámbitos como la gestión del riesgo, la regeneración urbana, el turismo, el consumo, la comunicación y la transformación digital. Aunque los sectores analizados fueron muy diversos, todas las sesiones coincidieron en un mensaje común: la tecnología seguirá acelerando el cambio, pero serán el liderazgo, la creatividad, el pensamiento crítico y la capacidad de adaptación los factores que marcarán la diferencia.

Con esta 19.ª edición, el QSP Summit vuelve a consolidarse como una de las principales plataformas europeas para reflexionar sobre el futuro de la gestión, el liderazgo y la innovación, reuniendo a empresas, instituciones y expertos internacionales para anticipar los retos que definirán la economía de los próximos años.



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