La ratificación del renovado acuerdo comercial entre México y la UE avanza rápido en las instituciones europeas. Ni siquiera han pasado dos meses desde que se firmó y el Parlamento Europeo ya ha dado su consentimiento al pacto con 479 votos a favor, 119 en contra y 65 abstenciones. Apenas faltan dos pasos para completar el proceso y que entre en vigor la parte comercial del pacto: la ratificación del Consejo de la UE y la del Senado mexicano, algo previsto en otoño. Si se cumple el plazo, a comienzos del próximo año ya podría aplicarse.

El acuerdo de libre comercio que se firmó durante la primera cumbre bilateral entre la UE y México a finales de mayo en el país latinoamericano es similar al que se alcanzó con Chile hace un par de años. Consiste en una modernización del que ya está en vigor desde 2000 y pasa por ampliar la exención arancelaria a casi todos los productos. Eso lleva a que, según los números que da el Parlamento, se confíe en que aumenten las exportaciones europeas en un 75% y a que las empresas de la UE puedan ahorrarse unos 100 millones de euros en pagos aduaneros. Como es tradicional en este tipo de pactos, el acuerdo protege 568 denominaciones de origen europea.

Además de esta parte más tradicional, el acuerdo también tiene un alto componente geopolítico que se ha visto reforzado desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca. El presidente de Estados Unidos ha aplicado una política claramente proteccionista desde esa vuelta y a ambas partes, México y la UE, les conviene diversificar sus exportaciones para minorar el impacto económico y ampliar sus alianzas para defender el bilateralismo frente a la imposición de decisiones unilaterales e imprevisibles por parte de Washington.

Tras Estados Unidos y China, la UE es el tercer socio comercial de México con los datos de 2025. El año pasado, el país latinoamericano exportó unos 33.900 millones de euros a la UE, principalmente maquinaria, electrodomésticos, minerales y equipo de transporte. Del otro lado, el bloque europeo envió a México mercancías por más de 53.000 millones de euros.

“América Latina es un socio natural para Europa, y México es uno de nuestros aliados más fiables en la región, gobernado por un gobierno progresista que impulsa las reformas y la construcción conjunta de una agenda progresista. Los retos a los que nos enfrentamos son comunes, y el orden internacional se ve sometido a una presión cada vez mayor. Por eso, esta asociación reforzada no es solo una elección económica, sino también una necesidad geopolítica”, ha defendido el eurodiputado español Javi López, uno de los ponentes del acuerdo en el Parlamento por el grupo Socialistas y Demócratas.

“Los beneficios económicos son claros: la Unión y México suman más de 580 millones de consumidores, un mercado enorme. Las exportaciones europeas pueden crecer hasta un 75%. Más de 45.000 empresas europeas se beneficiarán, la mayoría de ellas pymes […] También es una buena noticia para nuestro sector agroalimentario”, ha añadido el también eurodiputado español Borja Giménez Larraz, otro de los ponentes parlamentarios, en este caso por el PP europeo.



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