El Gobierno da por hecho que parte del escudo energético aprobado en marzo para amortiguar el impacto económico de la guerra en Oriente Próximo empezará a desmontarse a partir del 1 de junio. Sin embargo, el mismo día en el que comunicó oficialmente la desactivación parcial del plan, el Ejecutivo insistió en que seguirá actuando mientras persista la crisis y prometió mantener abiertas todas las vías de apoyo necesarias para hogares y empresas afectados durante el tiempo que sea necesario.

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