
El mercado laboral español lleva años inmerso en una profunda transformación que ha dado lugar a una de las paradojas económicas más desconcertantes de la última década. Si uno observa las cifras de afiliación a la Seguridad Social, el diagnóstico invita al optimismo, al superar holgadamente la barrera de los 21 millones de ocupados, la temporalidad se ha desplomado a niveles históricos gracias a la reforma laboral de 2021 y el aguante del empleo frente a la inflación ha sorprendido a propios y extraños. Sin embargo, al mirar la otra cara de la moneda, concretamente las horas efectivamente trabajadas, la Encuesta de Población Activa (EPA) nos devuelve una imagen diferente, ya que según sus datos trabajamos menos horas por ocupado que nunca.































