La Comisión Europea apuesta por impulsar el tren como medio de transporte. Y con ese fin, está decidida a facilitar que plataformas electrónicas, como puedan ser Booking, Edreams o Trainline, participen más en la venta de billetes de ferrocarril. “La revolución digital en el comercio minorista, experimentada en otros sectores (hoteles y transporte aéreo), no se ha materializado en el sector ferroviario”, explica la Comisión Europea en uno de los reglamentos que prevé presentar este miércoles, al que ha tenido acceso EL PAÍS. El paquete completo también contiene una propuesta para reforzar los derechos de los pasajeros cuando combinen billetes, especialmente en los viajes transfronterizos, y que se vean afectados por retrasos. Y otra que busca incentivar las reservas de billetes “intermodulares”, es decir, que combinen varios medios de transporte.

Ya hace tiempo que Bruselas está poniendo empeño en que el tren gane peso en los viajes de los europeos. “Es muy eficiente desde el punto de vista energético y la mayor parte del tráfico ferroviario circula por líneas electrificadas. La política de la UE ha promovido sistemáticamente el transporte ferroviario también por los beneficios socioeconómicos, el alto nivel de seguridad y la capacidad para fomentar la cohesión territorial”, justifica la Comisión en la introducción de uno de los borradores de reglamento, a los que prevé darle su visto bueno.

Bruselas defiende que “las empresas tradicionales”, en referencia a los antiguos monopolios ferroviarios, como Renfe, Deutsche Bahn en Alemania o SCNF en Francia, entre otros, gestionan buena parte de los servicios que se prestan a los pasajeros y tienen sus propios proveedores de venta de billetes. Esto les sitúa en una “posición dominante” desde la que pueden “perjudicar a los proveedores de venta de billetes digital de la competencia”. El análisis del Ejecutivo de la Unión añade que esto “limita la transparencia de los precios y reduce la visibilidad de los nuevos operadores (compañías como Ouigo o Iryo).

“Para los consumidores, comprar billetes de tren resulta demasiado complicado, especialmente cuando se viaja al extranjero o cuando el viaje implica el uso de trenes de varios operadores”, apunta el Ejecutivo comunitario, cuyo principal objetivo con estas propuestas es impulsar el tren como medio de transporte entre países y apoyarlo como alternativa al avión, más contaminante.

En concreto, lo que prevé la Comisión Europea es “obligar a los operadores ferroviarios con una cuota de mercado igual o superior al 50% en los servicios ferroviarios nacionales a abrir su servicio digital de venta de billetes a cualquier operador u organizador de servicios ferroviarios que lo solicite”. Justifica este planteamiento en el hecho de que “los proveedores de servicios de venta de billetes en línea que son propiedad o están controlados por una empresa ferroviaria con una presencia significativa en el mercado de un Estado [las que superan ese 50% de cuota] han heredado posiciones cuasi monopolísticas y constituyen la referencia habitual para los viajeros de tren”. Y eso acaba por lastrar las opciones de la competencia, según explica Bruselas, tanto de “servicios independientes de venta digital de billetes” (Booking, Edreams, Rumbo, Trainline y otras) o de otras compañías.

Una de las medidas concretas que se plantea es, por ejemplo, que los horarios se faciliten “con suficiente antelación para que los proveedores de servicios puedan ofrecer sus servicios” con tiempo suficiente. La reglamentación actual exige a los gestores de infraestructuras (Adif, en el caso español) que publiquen los horarios con algo más de cinco meses de tiempo. “Tan pronto como se haya asignado capacidad de infraestructura a los servicios en el horario de servicio, los billetes correspondientes deberían estar disponibles y las empresas ferroviarias y los proveedores de servicios de venta de billetes deberían poder vender billetes para los servicios ferroviarios correspondientes”, señala Bruselas.

El problema que enfrentan las compañías dominantes en los mercados al impulsar esta iniciativa es doble. Por un lado, les obliga a mostrar sus estrategias comerciales con tiempo ante la competencia. Por otro, introduce presión sobre los márgenes de beneficios al introducir más competencia y más actores en la venta de billetes que pueden presionar sobre comisiones y otros conceptos.

Completando esta iniciativa, también hay una propuesta de reglamento que refuerce los derechos de los viajeros para “subsanar las lagunas existentes en materia de protección de los pasajeros y de adaptar el marco jurídico a las prácticas actuales de reserva”. Para eso, se crea el concepto de billete único, “independientemente de que sea un billete directo o se celebren dos o más contratos de transporte para un solo viaje”. Se trata en este punto de reforzar la protección frente a retrasos y pérdidas de enlaces por estos motivos.



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