
La crisis financiera de 2008 que arrasó gran parte de las finanzas mundiales también alcanzó directa o indirectamente a la gran empresa española. Así, el endurecimiento regulatorio del Banco Central Europeo obligó a La Caixa a reducir su participación en sus industriales, como la antigua Gas Natural Fenosa. Por otro lado, la presión financiera del momento y la creciente competencia llevó a Repsol a deshacerse de su paquete en la compañía gasista. Todo ello provocó el aterrizaje de dos de los mayores inversores institucionales del mundo: GIP (hoy propiedad del gigante BlackRock) y CVC, uno de los actores más relevantes del sector del capital riesgo.































