
El shock energético provocado por los bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre Irán está causando un daño considerable a Alemania, pero ni siquiera es el mayor problema económico del país. Tras seis años de crecimiento plano, la economía apenas repuntará este año y el próximo, pese al programa de estímulo presupuestario de 500.000 millones de euros del Gobierno. En ausencia de reformas de calado, que Berlín parece incapaz o poco dispuesto a acometer, el país corre el riesgo de quedar condenado a un estancamiento a largo plazo.































