
El nuevo Reglamento europeo de derechos de los pasajeros aéreos llega con más obligaciones de información para las aerolíneas, pero también con nuevas normas sobre el equipaje de cabina y sin actualizar las compensaciones por retraso o cancelación, que siguen en niveles fijados hace 13 años. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) señala que el gran problema sigue siendo el acceso real a la reclamación: la norma mejora algunos derechos, pero no obliga a mecanismos automáticos o simplificados para cobrar lo que corresponda.































