Niños con TEA y sus padres se sientan en el suelo del claustro en el Museo de América, en Madrid, para repasar juntos la visita que van a comenzar.

Cuando Clara Martínez se enteró de que un museo organizaba un taller infantil, preguntó si su hijo Mikel, de seis años y con trastorno del espectro autista (TEA), podía participar. Explicó que necesitaba algunos apoyos, pero le respondieron que solo había un monitor para un grupo numeroso de niños y que no podrían atenderle adecuadamente. Entonces propuso quedarse con él durante la actividad, pero no fue posible. “La verdad es que tampoco lo facilitaron mucho. Si a mí me dejan entrar, ya tiene ese apoyo. Yo no pedía nada más. Pero muchos espacios infantiles no están adaptados y, al final, te quedas fuera”, recuerda.

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Un grupo de niños con TEA visita, junto a sus padres, las instalaciones del Museo de América, en Madrid.Niños con TEA crean una llama en un taller de manualidades del Museo de América, en Madrid, en compañía de sus padres.



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