
La relación entre España y el Grupo del Banco Mundial es larga. Se remonta a la década de 1950 y, desde entonces, ha experimentado una profunda transformación. En menos de medio siglo, España ha pasado de recibir ayudas a convertirse en donante. Ahora, esta relación da un nuevo paso adelante con la apertura de una oficina en Madrid. Una iniciativa que “consolida a España como sede de referencia para las instituciones multilaterales”, ha subrayado el vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, durante la ceremonia de inauguración celebrada este lunes en el Palacio de la Bolsa de Madrid.
En una conversación con el director gerente de la Corporación Financiera Internacional (IFC, por sus siglas en inglés) —el brazo financiero del Grupo del Banco Mundial—, Makhtar Diop, Cuerpo ha insistido en la importancia del multilateralismo y la cooperación al desarrollo en un mundo cada vez más fragmentado, en el que va ganando terreno un nuevo orden donde “estas políticas se ven relegadas a un segundo plano y son víctimas de los recortes presupuestarios”. La apertura de la nueva oficina se mueve justo en esta dirección, pues “abrirá oportunidades” para las empresas locales y convertirá a España en un puente entre Europa de un lado y Latinoamérica y África del otro para la financiación al desarrollo, ha asegurado el ministro.
“Tenemos que seguir presionando. El momento es crucial”, ha agregado Cuerpo en una referencia indirecta a los recortes a la ayuda al exterior aplicados por los Estados Unidos de Donald Trump y al giro proteccionista que está imprimiendo en materia comercial. “Hay que demostrar que merece la pena, que es un win-win [una situación en que todo el mundo gana] lo que hacemos. Que no es solo generosidad, que es un elemento de crecimiento común», ha remarcado el vicepresidente primero.
Diop, por su parte, ha explicado que la decisión de situar la oficina en Madrid —en la misma plaza que alberga el Palacio de la Bolsa— responde a la amplia experiencia que tienen las empresas españolas en “sectores esenciales para el desarrollo sostenible” como el agua, las infraestructuras, el turismo o la energía, además de la presencia y los vínculos que tienen con América Latina y África.
“La nueva oficina nos permitirá colaborar más estrechamente con empresas, inversores e instituciones españolas para movilizar capital privado, ampliar la inversión en los mercados emergentes y ayudar a convertir las oportunidades en puestos de trabajo y crecimiento económico”, ha enumerado Diop, quien fue ministro de Economía y Finanzas en su país, Senegal, y trabajó en FMI y el el Banco Mundial antes de llegar a convertirse en director gerente de la IFC.
España es uno de los principales socios del Grupo Banco Mundial en Europa. La IFC y el Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA, por sus siglas en inglés), que dentro del grupo se dedican, respectivamente, a la inversión en el sector privado y al seguro de riesgo político, cuentan con carteras de alrededor de 5.000 millones de dólares cada una con empresas españolas en mercados emergentes.































