El Banco Europeo de Inversiones (BEI) y Banco Sabadell han firmado un acuerdo para movilizar 1.000 millones de euros destinados a pequeñas y medianas empresas españolas, según ha anunciado este martes la presidenta de la institución europea, Nadia Calviño, en un evento conmemorativo por los 40 años de relación entre España y el órgano financiero de la Unión Europea.

En un panorama geopolítico marcado por la prolongación de la guerra entre Rusia y Ucrania, la inestabilidad en Oriente Próximo y los cambios en la política exterior de Estados Unidos, las prioridades de la Unión Europea pasan por blindar su autonomía en seguridad. De ahí que, por primera vez, una parte de estos fondos se reserve específicamente para ese cometido. En concreto, en este proyecto con el Sabadell, hasta 164 millones de euros se destinarán a financiar proyectos vinculados a la seguridad y la defensa.

Aunque el BEI ya apoyaba iniciativas en este ámbito, es la primera vez que recurre a una titulización —un mecanismo financiero que permite liberar capital bancario y obtener liquidez gracias a la venta del riesgo de los préstamos a otros inversores— con un tramo dedicado en exclusiva a este sector. La operación se enmarca en la estrategia del organismo para el periodo 2025-2027, que busca reforzar las capacidades europeas en el terreno militar.

El BEI prevé que para este año el 5% de toda su financiación anual se dirija a proyectos relacionados con la seguridad. En 2025, la institución ya multiplicó por cuatro sus inversiones en este ámbito, superando los 4.000 millones de euros. La evolución responde al objetivo de los países europeos de fortalecer su propia industria en un escenario internacional marcado por la incertidumbre y las crecientes tensiones geopolíticas.

Más allá del ámbito de la defensa, el acuerdo con el Sabadell pondrá a disposición de pymes y empresas de mediana capitalización un total de 975 millones de euros para atender necesidades de liquidez e inversiones. Para ello, el BEI ha invertido 362,5 millones de euros en bonos emitidos por el Sabadell.

Al hacer esto, el banco reduce su nivel de riesgo y obtiene fondos frescos que debe reinvertir obligatoriamente en nuevos créditos para empresas. Además de los fondos para defensa, el acuerdo establece que 71,5 millones de euros deben destinarse a préstamos verdes para proyectos que ayuden al medio ambiente.

En la práctica, esta colaboración busca que las pequeñas y medianas empresas españolas tengan más facilidades para acceder al crédito en un momento de transformación económica. Según los datos facilitados por la institución, en 2025 el BEI ejecutó operaciones por un valor cercano a los 11.000 millones de euros, a los que se añadieron fondos procedentes del plan de recuperación europeo. Con este nuevo acuerdo, la financiación se dirige ahora también hacia la competitividad industrial en sectores que Europa considera estratégicos para su supervivencia y estabilidad.

Además de este apoyo financiero a la banca, Calviño ha anunciado este martes un acuerdo de asesoramiento con Resonac Graphite Spain, una empresa de capital japonés especializada en la fabricación de componentes para baterías de coches eléctricos. A través de sus servicios de consultoría, el banco europeo prestará apoyo técnico y financiero para acelerar un proyecto de grafito sintético en la planta que la compañía tiene en A Coruña. El material desarrollado permitiría reducir hasta en un 90% la huella de carbono en comparación con el grafito que actualmente se importa de otros mercados.

Además de estas inciativas, el BEI creará “megafondos” con una capacidad de entre 5.000 y 10.000 millones de euros, diseñados para financiar a empresas innovadoras y apoyar los proyectos de emprendedores en sus fases de expansión, según ha explicado Calviño. El objetivo es que puedan competir con otras empresas a nivel global. Actualmente, aunque se han creado dos fondos de este tipo en España en los últimos dos años, su volumen ronda los 1.000 millones de euros.

Al respecto, la presidenta de la entidad ha insistido en que “Europa cuenta con talento y capacidad de investigación”, pero se enfrenta al reto de la “fragmentación regulatoria” de sus mercados financieros y de capitales. A esta situación se añade el impacto del Brexit, que ha desplazado el eje financiero que representaba Londres. El objetivo de estos nuevos instrumentos es que las empresas encuentren en la Unión Europea la financiación necesaria para escalar sus proyectos sin necesidad de buscar capital fuera del continente.

Cuatro décadas de relación

Durante el evento conmemorativo, llevado a cabo en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, Nadia Calviño ha hecho balance de la actividad de la institución europea en España, destacando que en estos 40 años el BEI ha inyectado en la economía nacional una cifra equivalente al 15% del PIB de España de 2025.

En su intervención, Calviño ha detallado cómo esta inversión se ha traducido en el desarrollo de infraestructuras como la red ferroviaria de alta velocidad, metros, tranvías, puertos y aeropuertos en todo el territorio. En el ámbito energético, la financiación del BEI ha permitido llevar la energía renovable a 30 millones de personas y ha impulsado la construcción de 45.000 kilómetros de redes eléctricas, una distancia equivalente a dar la vuelta al mundo.

En materia sanitaria, Calviño ha recordado que el respaldo del banco ha permitido que cuatro de cada diez españoles tengan hoy acceso a mejores servicios de salud gracias a la construcción y mejora de hospitales en todo el territorio. La crónica de esta alianza también incluye la respuesta de la institución ante situaciones de emergencia, como la catástrofe del Prestige, la dana y la gran crisis financiera.



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