
Alemania lleva tiempo debatiendo y analizando la mejor forma de reformar su sistema de pensiones público para poder garantizar las jubilaciones a largo plazo ante el cambio demográfico y la actual debilidad de la economía. Una comisión de expertos presentó este martes al Gobierno alemán un informe con una lista de propuestas, que Berlín quiere aplicar íntegramente. Los cambios mas novedosos son la creación de una pensión de capitalización (privada) obligatoria, complementaria a la pública, a la que trabajadores y empresas destinarán hasta el 2% de su salario anual; y, en segundo lugar, la extensión de la edad de jubilación. A partir de 2031, cuando se alcanzarán los 67 años como edad legal de retiro, se vinculará a la esperanza de vida, de forma que pueda llegar, según las actuales proyecciones, a los 70 años en 2092.































