La concejala de Cuenca Diana González fue la denunciante en el caso que derivó en la suspensión de los derechos políticos del alcalde Cristian Zamora por violencia política de género. En una entrevista con EL UNIVERSO, asegura que la denuncia surgió tras una serie de publicaciones y mensajes que, según sostiene, buscaron desacreditarla por su labor de fiscalización. También se refiere al precedente que deja la sentencia, su futuro electoral y analiza cómo cambia el escenario político de la ciudad tras la salida de Zamora.

¿Qué hechos fueron los que vivió que la llevaron a denunciar al alcalde?

Las calumnias que se publicaban en redes del alcalde personales y también del Municipio, incluso con mi foto, haciendo alusión a abusos sexuales a niños. Este tipo de cosas son las que se convirtieron en intolerables. Yo llegué a la política con la intención de hacer un cambio y denuncié al ver que se usan este tipo de recursos para callar justo las voces que estorban al poder. Cuando yo empecé a vivir esta situación por ser la presidenta de la Comisión de Inclusión Social y Género y realizar mi trabajo como dicta la norma, comencé a tener este tipo de circunstancias lamentables que las iba viviendo, no solo con epítetos y calificativos sino con calumnias, y llega un momento en el que digo ya no puedo más, tengo que buscar ayuda, Ecuador es un Estado de derecho, y eso fue lo que hice. Yo sí creo que la política debe cambiar y debemos de existir actores políticos que no normalicemos este tipo de circunstancias, sino que por ser un buen político se justifica todo.

¿Cuándo se dio cuenta de que esto iba más allá de las diferencias políticas y que se estaba incurriendo en una vulneración de sus derechos?

Bueno, con los calificativos con los que se referían a mi persona e incurrió en un acto de orden penal que es la utilización de la calumnia para el amedrentamiento. Y también la utilización de los recursos municipales, el aparataje municipal, para marcar una narrativa en pro de dañar mi honra e imagen pública. Se estaba dañando mi vida profesional también porque yo soy educadora preescolar y especial y he dedicado toda mi vida a los derechos de los niños, y él lo sabía muy bien. Aquí hubo una intención de dañarme en todo sentido.

El fallo ya se ejecutó, ¿cree que sentó un precedente en la política ecuatoriana?

Yo creo que sí, creo que ahora sabemos que la justicia sí actúa cuando hay pruebas. He visto que este caso ha generado mucha polémica y un debate público bastante diverso y me parece correcto porque eso es actuar en democracia. Con lo que no estoy de acuerdo es con que se quiera marcar una narrativa comunicacional diciendo que únicamente ha sido por un tema electoral. Entonces, ¿dónde queda la justicia? Y más teniendo aproximadamente 30 pruebas dentro del juicio en las que se demostraba a cabalidad lo hecho… se ha comparado mi caso con muchos otros, pero si no existe denuncia, ¿cómo pretenden que se proceda en esos casos?… Hubiera sido terrible que los jueces no actúen teniendo todas las pruebas. Estamos acostumbrados a normalizar la violencia y a aguantarla de una manera estoica, lo cual no es justo.

¿Cómo impacta su caso en la política ecuatoriana?

Yo pienso que ya hay que cambiar ese discurso político y el electorado ecuatoriano también tiene que aprender a razonar su voto y no dejarse caer en ese sistema del populismo que se cree que el mejor líder es el que más grita, el que más insulta, el que más agravios hace; eso no es liderazgo para nada, más bien tenemos que irnos educando para entender que el liderazgo no destruye y construye.

¿Cómo enfrenta la narrativa de que su denuncia fue un cálculo electoral?

Me da mucha pena que ellos defiendan sus intereses particulares partidistas en este caso y que no vean que aquí hubo un caso de un agresor y una persona agredida por realizar su trabajo. Yo también fui denunciada por el alcalde en enero del 2026 y esa fue una de las principales pruebas, el alcalde me denunció sobre un hecho que yo no había cometido y él me denuncia penalmente, y en ese momento nadie se cuestionó si a mí me estaba afectando electoralmente. Ahí yo sí veo que también hay un interés particular de algún grupo político que tenía la expectativa en la candidatura de Cristian Zamora.

La suspensión que enfrenta Zamora lo deja fuera de la contienda, ¿se reconfigura el tablero electoral de la ciudad para ocupar la Alcaldía?

Claro que se reconfigura. Habrá nuevas alternativas a las que la gente tendrá que elegir. Zamora se ha pronunciado ya incurriendo nuevamente en una falta de orden electoral diciendo que él va a dejar un candidato y que pide a la ciudadanía que le apoyen. Esto lo hace todavía en funciones de alcalde y esto genera un conflicto nuevamente. Sin embargo, él dejará su candidato y veremos cómo el electorado se apunta nuevas opciones.

¿Cómo era su relación con el alcalde antes de los incidentes?, ¿cuándo cambió?

Lo que está pasando con el alcalde en este momento, alcalde o no alcalde, es la consecuencia de una persona que vulneró la ley y que actuó mal… Yo lo conocí a él en la administración anterior; yo fui directora de Acción Social Municipal en la administración anterior y él mismo apoyó mi gestión y la felicitó en diversas ocasiones hasta en medios de comunicación. Cuando entramos a la administración teníamos una relación muy cordial, la familia de él vive muy cerca de la casa de mis papás, entonces nos conocemos de forma personal no solo con él, sino con su familia. Sin embargo, cuando yo tuve una opinión diferente, cuando yo hice un comentario y realicé un proceso de fiscalización con el que yo no estuve de acuerdo, ahí empezó este problema. Él no aceptó nunca y que yo pueda cumplir mi trabajo como presidenta de la Comisión de Fiscalización y realizar mi trabajo como corresponde en el artículo 58 del Cootad, que la ley nos dice que los concejales somos elegidos para legislar y fiscalizar.

¿Cuál fue esta fiscalización?

Se inició en el 2024 este problema por una fiscalización que yo realizaba sobre unas contrataciones de conciertos de fiestas de Cuenca, que incluso ya hay un informe borrador de la Contraloría y si esto se ratifica, pues, las noticias no son nada buenas para la ciudad. Ya tenemos 18 casos con indicios de responsabilidad penal y este sería uno más.

¿La salida de Zamora ha cambiado la dinámica en el Concejo Cantonal?

La ciudad no se va a detener, no se tiene por qué detener. Hay una autoridad máxima del cantón que se llama Concejo Cantonal y nosotros estaremos siendo los veedores de que la ciudad siga en marcha. Lo que sí es que sí va a haber cambios en el Concejo Cantonal, antes existíamos dos o tres personas que cumplíamos el rol fiscalizador y que no estábamos en total acuerdo con la administración… va a haber cambios, diversidades de criterios e incluso el pedir que se rinda cuenta desde los funcionarios municipales que son de libre remoción, los de confianza del alcalde.

¿Ha pensado en una candidatura a la Alcaldía de Cuenca o buscar la reelección como edil?

He recibido propuestas de las dos candidaturas y he dicho a todos que no iba a tomar una decisión hasta que acabe este proceso. En estos días tomaré la decisión y muy probablemente no sea para la Alcaldía, sino para una reelección.

(I)



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