
Milan Nedeljković ha comprendido bien la técnica del kitchen-sinking (vaciado del fregadero, agrupar todas las pérdidas en un breve periodo de resultados). Un mes después de asumir el cargo, el CEO de BMW sacudió este miércoles a los inversores con un profit warning de magnitud inesperada. Culpa al lento mercado chino y a la guerra en Irán. Las crecientes tensiones comerciales podrían empeorar las cosas.
La alerta en sí no sorprendió: BMW ya había reconocido en mayo una caída del 10% en volumen de ventas en China en el primer trimestre. El único consuelo fue que el mercado de vehículos del país bajó un 17% en conjunto. Lo nuevo –y perturbador– el miércoles fue la magnitud del kitchen-sinking. Los inversores no esperaban el “descenso significativo” del beneficio antes de impuestos anunciado, ni la reducción del margen operativo a una horquilla del 1%-3%, frente a la orientación anterior del 4%-6%.
La aceleración de los recortes de costes figura ahora en la agenda. Los gastos de reestructuración lastimarán aún más el resultado en el segundo semestre, antes de que las cosas mejoren –quizá. Mientras los líderes europeos se reúnen para adoptar una postura común sobre el comercio con China, BMW ofrece una oportuna señal de su vulnerabilidad a los vientos geopolíticos.
Como otras firmas alemanas, BMW ha sufrido el rápido ascenso de sus rivales chinos –tanto en los mercados de exportación como en el propio país–. Si en 2023 vendió más de 700.000 vehículos en China, este año apenas superará los 500.000, según Visible Alpha. Más del 80% se fabrican localmente, en dos plantas que BMW presenta como algunas de sus más productivas.
La reestructuración prevista incluirá probablemente recortes drásticos en la base manufacturera alemana, según Jefferies. La paradoja es que el grupo apostaría entonces doblemente por un mercado chino que, pese a aportar casi el 30% de sus ingresos, da señales de desaceleración. Eso afianzaría su incómoda posición si los líderes de la UE dan luz verde a medidas más contundentes frente a Pekín. Como exportador de vehículos hechos en China hacia la UE, BMW queda expuesto a aranceles u otras medidas de Bruselas. Y como empresa europea con operaciones en China, puede ser un blanco fácil para represalias.
Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías































