Apenas se han cumplido dos meses desde que Ángel Simón (Manresa, Barcelona, 68 años) fue aupado por el consejo de administración de Indra como el nuevo presidente de la empresa de defensa y tecnología en una votación que se alargó hasta la madrugada del Jueves Santo. El directivo fue el elegido para poner fin a la crisis de gobernanza que vivió la compañía cotizada del Ibex 35 por el enfrentamiento entre el Gobierno —máximo accionista con el 28%— y Ángel Escribano, su predecesor. El rechazo de La Moncloa a una fusión entre Indra y la empresa familiar de su presidente, Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), desbarató la operación y descabezó la empresa. Simón, que antes fue presidente de Agbar y consejero delegado de Criteria Caixa, recibe a EL PAÍS en la sede de la compañía en Alcobendas (Madrid) para su primera entrevista desde que asumió el cargo.

Pregunta. Indra viene de la inestabilidad: ha tenido cuatro presidentes y cuatro consejeros delegados en cinco años. ¿Cómo afronta este nuevo reto?

Respuesta. Con mucha ilusión, porque mi presidencia surge de una necesidad: que Indra ayude a establecer una política de defensa común en el marco de la Unión Europea. En estos momentos lo que tenemos es la gobernanza claramente estabilizada. El consejo de administración del 26 de mayo trasladó a la junta general de accionistas [que se celebrará el 30 de junio] unos acuerdos tomados por unanimidad. Hay un nuevo presidente, un nuevo consejero delegado [Josep Maria Recasens, directivo procedente de Renault, que asumirá el 17 de junio] y hemos establecido el número de consejeros en 14. Creo que ahora hay una gobernanza estable para encarar lo verdaderamente importante.

P. ¿Por qué se prescinde de José Vicente de los Mozos como consejero delegado? Él había afirmado que estaba comprometido con el proyecto.

R. Lo importante en Indra es cómo cumplimos nuestros objetivos esenciales, cómo desarrollamos el plan estratégico y cuál es la organización que puede hacerlo. Mediante un acuerdo se decidió el cambio de consejero delegado, luego fue propuesto uno nuevo por la comisión de nombramientos, y fue votado por unanimidad en el consejo, algo que vamos a plantear en la próxima junta. Esto abre una nueva etapa. Quiero agradecer al anterior consejero delegado el trabajo hecho de una manera muy positiva, porque siempre hemos construido los nuevos caminos sobre el trabajo hecho anteriormente.

P. Imaginamos que Recasens, aunque no ha asumido aún, ya está trabajando en el nuevo plan estratégico.

R. Es evidente que ya estamos trabajando en ello.

P. Indra iba a presentar en mayo la actualización de su plan estratégico, pero tras su llegada se retrasó hasta después del verano. ¿Será un plan que trate de colocar a Indra con una vocación más europea y no tan enfocada en el plano nacional?

R. No vamos a hacer la revisión del actual plan, sino un nuevo plan. Indra tiene que constituirse como el integrador de las soluciones tecnológicas básicas para afrontar las diferentes áreas de negocio, porque hablamos de defensa, pero también tenemos la gestión del tráfico aéreo [ATM, por sus siglas en inglés], en el que tenemos una segunda posición en el mundo y queremos ser los primeros. Indra debe convertirse en el eje vertebrador y tractor español de la defensa, pero con visión europea y también más allá de Europa. Tenemos un plan que ya está superado. Hoy, los planes a tres años se superan muy rápidamente y el presentado en 2023 ha resultado bien. Indra ha pasado de una cotización entre los 14 y 15 euros a una cotización que hoy supera los 50 y esperemos que, como dicen los analistas, lleguemos a ese consenso de más de 60.

P. Indra tiene que ejecutar una gran cantidad de contratos adjudicados por el Gobierno, principalmente el año pasado. Para lo que necesita capacidad industrial. ¿Cómo la logrará? ¿Con alianzas? ¿Con compras?

R. Somos muy conscientes de cuál es nuestro papel en esa política común de la defensa. Lo importante aquí es que la industria española crezca y participe con sus capacidades. En algún momento haremos alianzas. Nos gustaría que todo el ecosistema industrial español crezca en su conjunto. Y, cuando sea necesario, haremos adquisiciones. Lo que no haremos son compras para ganar tamaño, porque lo importante es la suma de capacidades.

P. ¿Una posible compra de Escribano le aportaría capacidades nuevas a la empresa?

R. No digo que no haya que comprar, sino que hay que estudiar lo que corresponda en cada caso. No hay que comprar por comprar. Lo que hay que hacer es aunar las capacidades que cada uno tiene para responder a los retos que tenemos por delante. En cuanto a lo que usted me está preguntando, los propietarios de EM&E se retiraron de la negociación que teníamos. Nosotros haremos todos los acuerdos con EM&E que necesitemos en cada momento, como haremos con los distintos sectores industriales para ganar esa capacidad.

P. ¿Le gustaría revivir esas negociaciones?

R. Los propietarios de Escribano retiraron la propuesta, por lo tanto en estos momentos estamos así.

P. Se ha especulado mucho sobre el precio que los Escribano pondrían a una posible integración.

R. Ese tema concreto se abordará o no en función de las necesidades que tengamos en cada momento. Lo que estamos viendo es cómo encaminamos el nuevo plan estratégico.

P. ¿Ha hablado con Ángel Escribano en estos dos meses?

R. Con el anterior presidente por supuesto que he hablado sobre todos los aspectos que él había tratado en Indra, de cómo los veo yo y de cómo los ve él. Es una relación correcta como la que tengo con los anteriores presidentes, como la que pretendo tener con toda la industria. Siempre he agradecido a los anteriores presidentes el trabajo que han hecho.

Europa es el segundo entorno en gasto militar, con 800.000 millones de euros, solo por detrás de EE UU. La desgracia es que lo tenemos desagregado, si no fuera así seríamos realmente una potencia

P. ¿Le preocupa el frente judicial abierto por Santa Bárbara, propiedad de la estadounidense General Dynamics, contra los programas de artillería que le adjudicó el Gobierno?

R. Nosotros pretendemos acordar, colaborar y tener una buena relación con toda la industria de defensa en España y Europa. A veces, surgen temas puntuales que estoy plenamente convencido de que vamos a superar en los próximos tiempos.

P. ¿Están negociando con Santa Bárbara para paralizar el choque en los tribunales?

R. Estamos hablando con toda la industria y Santa Bárbara no es una excepción para cooperar.

P. Indra intentó el año pasado participar en la compra de la rama militar de Iveco, algo que bloqueó el Gobierno italiano, que prefirió que la adquiriese Leonardo. ¿Es necesario superar esos recelos nacionales para facilitar fusiones y constituir una gran industria europea?

R. Europa es el segundo entorno en gasto militar, con 800.000 millones de euros, solo por detrás de EE UU. La desgracia es que lo tenemos desagregado, si lo tuviésemos agregado seríamos realmente una potencia en este ámbito. La política común de la defensa en la UE no solo la hacen las empresas, tienen que hacerla también los gobiernos y las instituciones. Deberíamos dar ese paso institucional, y como cualquier proyecto hay que contar con legitimidad social. Los europeos hoy están preocupados por la defensa y la mayoría pide aumentar el gasto en defensa, según el Eurobarómetro. Soy optimista, creo que va a ser inevitable que todos los actores empecemos a trabajar en esta línea.

P. ¿No hace falta más concentración en la industria europea? Comparada con los gigantes del armamento de Estados Unidos y China, está muy fragmentada.

R. Claro, por eso lo importante es aunar esas capacidades. ¿Por qué? Porque la industria de la defensa está muy ligada a la inteligencia artificial. Cada día se necesita innovar y a veces la innovación viene más de determinados gestores que sean ágiles, lo que muchas veces la burocracia o un manejo gigantesco no te lo permite. El futuro no pasa tanto por el gran tamaño como por la capacidad de integrar habilidades.

P. Ya que ha mencionado la IA, hay alarma por Mythos, el modelo de Anthropic que amenaza la ciberseguridad mundial. ¿Le preocupa?

R. Son retos para los que que Indra está preparada, porque si algo sabe hacer esta empresa es la ciberseguridad. Vamos a ser capaces de afrontar y de responder con nuestras capacidades.

P. Un mensaje lanzado por varios países europeos es que el aumento del gasto militar tiene que ir a la industria europea y no a la estadounidense. ¿Lo comparte?

R. En Europa tenemos que ser más eficaces, ganar sinergias e ir hacia la autonomía estratégica, pero dicha autonomía no significa que todo realmente tenga que ser ejecutado y realizado desde cero en Europa. Se van a necesitar alianzas en determinados temas. Con Estados Unidos, que ha sido nuestro aliado tradicional, vamos a tener que seguir tejiendo una alianza, como no puede ser de otra manera.

P. ¿Son necesarios avances más rápidos hacia algo parecido a un ejército europeo? ¿Esto es posible con el gasto en defensa en el 2% del PIB?

R. En la situación geopolítica actual, creo que es absolutamente imprescindible ganar sinergias y una política común. Y eso pasa por muchos esquemas como el que usted acaba de comentar.

P. Una de las iniciativas más importantes del último año en Europa el llamado proyecto Bromo, que fusionará los negocios de espacio de la italiana Leonardo, Airbus y la francesa Thales. Esto puede perjudicar a Indra a la hora de intentar optar a proyectos. ¿Intentarán impugnarlo en Europa como anunció la compañía en marzo?

R. No, yo creo que ahí cada uno tiene su propio espacio. El proyecto Bromo va hacia un ámbito y nosotros hacia otro. Cada uno tiene sus capacidades. No vamos a entrar en batallas porque no queremos perder cuál es nuestro objetivo esencial.

Siempre he trabajado de la misma manera, como si fuese a estar siempre en un sitio, pero sabiendo que mañana puedes no estar.

P. ¿Cómo es el diálogo con Sapa? Con esta compañía las relaciones también fueron malas durante la anterior presidencia. Actualmente, hay contratos parados como el VAC (Vehículo de Apoyo de Cadenas) asignado a Tess Defence, una unión temporal de empresas en la que están ellos.

R. Tanto el VAC como el Dragón [el vehículo sobre ruedas 8×8] son plataformas tecnológicas. Estamos innovando y poniendo en el mercado cosas nuevas. Eso significa que las capacidades de los distintos actores hay que integrarlas y para ello tiene que haber acuerdo. Lo que muchas veces se ve como una parálisis desde fuera, en realidad es que estamos viendo cómo aunamos estas capacidades. En estos momentos no hay nada paralizado. Entre todos estamos viendo cómo avanzamos y, por supuesto, con Sapa, uno de nuestros accionistas [el segundo mayor accionista con el 7,94%, tan solo por detrás del Estado] tenemos una relación excelente, como no puede ser de otra manera.

P. ¿Cuál es la situación actual del programa Dragón? Ha tenido varios retrasos y Tess afronta el pago de posibles multas por incumplimientos.

R. Es un elemento innovador lo que estamos haciendo. Es lógico que, en un primer momento, hasta que no lo has probado y no has visto cómo funcionan cada uno de los distintos apartados, haya un cierto retraso. Hemos entregado 70 unidades y a fin de año entregaremos 100. Es un programa que está estabilizado. Vamos a cumplir con nuestros compromisos.

P. ¿Indra optará a nuevos Programas Especiales de Modernización (PEM) del Gobierno este año?

R. Claro. A nosotros nos interesan todos aquellos en los que aportemos valor. Con la capacidad de la industria española, seguro que prácticamente estamos en todos los planes. España invirtió en defensa el año pasado 33.000 millones de euros, con 24.800 millones destinados a los PEM. Indra captó 13.800 millones. Nos queremos mover en esa misma línea.

P. ¿Qué responde a quienes critican que el Gobierno les haya concedido esas adjudicaciones, según dicen, “a dedo”?

R. No tengo nada que responder. Cuando se considera por parte del adjudicatario que quien tiene las capacidades es quien tiene que realizarlo, no hay nada que objetar.

P. ¿Teme que un posible de cambio de Gobierno en el próximo ciclo electoral le aboque a un mandato corto en Indra? ¿Ha hablado con el PP?

R. Tenemos objetivos que son muy claros y trabajamos siempre en vistas a ese futuro y a disposición de los accionistas. Siempre he trabajado de la misma manera, es decir, como si fuese a estar siempre en un sitio, pero sabiendo que mañana puedes no estar.



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