
“Soy sus ojos y sus pies”. Así resume Agnes Csomos el trabajo de estos días: busca piso en Madrid para un matrimonio español que ronda los 50 años de edad y que se muda a la capital por motivos laborales. Ella es su personal shopper inmobiliario (PSI) y hoy visita una vivienda que puede encajar con el encargo que le han hecho sus clientes: un inmueble “con sensación de amplitud” en el barrio de Salamanca, una de las zonas de la capital donde el precio del metro cuadrado supera con facilidad los 10.000 euros. Cuentan con un presupuesto límite de 1,3 millones de euros.































