
La banca española ha recuperado el apetito por los depósitos. Después de unos meses de sequía en estos productos, entre los más demandados por los ahorradores, las entidades financieras han empezado a reactivarlos con rentabilidades que oscilan entre el 2,5% y el 3% a un año, y sin las exigentes vinculaciones que se habían convertido en la norma de los últimos tiempos.































