
La historia ha probado que la hegemonía de los grandes imperios no se determina exclusivamente por su supremacía militar. Hay ocasiones en las que la humildad y la estrategia para abordar las contiendas condiciona enormemente su resultado.

La historia ha probado que la hegemonía de los grandes imperios no se determina exclusivamente por su supremacía militar. Hay ocasiones en las que la humildad y la estrategia para abordar las contiendas condiciona enormemente su resultado.