Glovo y los representantes sindicales de la compañía han acordado un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que afectará a 436 repartidores, unos 300 menos de los previstos inicialmente. Según confirma CC OO, el sindicato mayoritario en la empresa, y la plataforma de reparto, este miércoles han alcanzado el acuerdo sobre las condiciones del despido colectivo, que llega menos de un año después de que Glovo iniciase su esquema asalariado. Tras años en rebelión contra las decisiones judiciales, la ley rider y las sanciones de Inspección de Trabajo, la empresa liderada por Oscar Pierre renunció a su modelo de autónomos en verano de 2025. Según fuentes sindicales, la plantilla actual ronda los 11.000 empleados.

El planteamiento inicial de Glovo era despedir a 766 repartidores, cifra que se ha reducido paulatinamente durante la negociación de estos días. Hace dos semanas tuvo lugar la primera huelga en la compañía, en protesta contra el despido colectivo. “CC OO valora este acuerdo unánime como una demostración clara del valor de la organización sindical. La fuerza colectiva de las personas trabajadoras y la contundencia de este sindicato en la mesa han conseguido salvaguardar cientos de empleos”, dice el sindicato en un comunicado.

Al anunciar el ERE, un portavoz de la empresa explicó: “Glovo se ve obligado a reducir su servicio en más de 60 localidades en diferentes provincias de España para evitar su cierre. Para el resto de ciudades, que superan las 800 en toda España, la app [aplicación] de Glovo mantiene de momento su operativa habitual”. La compañía dijo entonces que el ERE afectaría a muchas provincias: Barcelona, Tarragona, Girona, Valencia, Alicante, Ciudad Real, Guadalajara, Cáceres, Badajoz, Sevilla, Málaga, Cádiz, Las Palmas y Gipuzkoa, además de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.

De los 436 despidos, hay 68 que podrían no materializarse porque se ha pactado una posible recolocación. Esta vía consiste en que se retiran efectivos de las ciudades más pequeñas y se plantea la posibilidad de que trabajen en municipios de más población, siempre y cuando estén a unos 19 kilómetros. Esta posibilidad es voluntaria para el repartidor. Según explica CC OO en su comunicado, en estas recolocaciones tendrán prioridad los mayores de 55 años y se aprueba una compensación por traslado de 25 céntimos por kilómetro.

Respecto a la condiciones indemnizatorias, Glovo y los sindicatos han acordado que por norma general sean 37 días por año trabajado, cuatro más que el máximo por despido improcedente que marca el Estatuto de los Trabajadores. A la vez, la cifra escalará hasta los 42 días en aquellos territorios sin posibilidad de recolocación. Un asunto espinoso y que también se ha logrado acordar es que los periodos como autónomos cuenten para este cálculo, así como una revisión del régimen disciplinario con el que la empresa ha ejecutado, según los sindicatos, muchos despidos en los últimos meses.

Según dijo Glovo al anunciar el despido colectivo, el ERE se relaciona con una contracción de la disponibilidad de la plataforma en algunas ciudades medianas y pequeñas, debido a complicaciones operativas. “Tras esta difícil decisión, la compañía seguirá trabajando para consolidar el modelo operativo y ofrecer la mejor experiencia posible a los usuarios y establecimientos que confían en la app”, agregó un portavoz.

El acuerdo del ERE tiene el respaldo de los sindicatos CC OO, UGT y SLT. En su comunicado, CC OO subraya que han conseguido “salvar íntegramente” los empleos en Barakaldo (29 personas), Telde (25), Palma de Mallorca (29), Salou (20), Chiclana de la Frontera (17), Cullera (12), Santander (30), Algeciras (37) y Lucena (21).

Asimismo, CC OO indica que han acordado la habilitación de un canal específico (del 14 al 18 de mayo) “para que cualquier persona trabajadora pueda revisar sus datos individuales de antigüedad, periodos de actividad y demás elementos relevantes para el cálculo indemnizatorio”. También dicen haber pactado una “garantía de empleo frente a nuevos ERE, de manera que durante los próximos 12 meses Glovo deberá analizar alternativas organizativas y preavisar a la representación legal y a los sindicatos antes de intentar convocar cualquier nuevo despido colectivo”. El sindicato también subraya la creación de una comisión de seguimiento para vigilar el acuerdo y un “compromiso de negociación colectiva”, por el cual la empresa se compromete, según CC OO, “a participar y negociar de buena fe en las mesas sectoriales y ámbitos de negociación colectiva que correspondan en cada momento”.

Esquema asalariado

Glovo, la principal empresa de reparto de comida en España, peleó durante años para evitar ser una empresa que tenga que pasar por un ERE para hacer ajustes de plantilla. Mantuvo su esquema de repartidores autónomos pese al pronunciamiento del Tribunal Supremo en 2020 que reconocía la laboralidad de la relación de los riders y Glovo. Además, el Gobierno quiso reforzar la constatación de que los repartidores debían ser asalariados con un cambio normativo. Lo hizo mediante la conocida como ley rider, aprobada en 2021 con el respaldo de las patronales y de los sindicatos.

Antes de la aprobación de esta norma y también después, Inspección de Trabajo impuso multas millonarias a Glovo por su empeño en el uso de falsos autónomos. Pero la clave para el cambio laboral en la compañía llegó después, en enero de 2023. Entonces entró en aplicación una modificación del Código Penal que castigaba con penas de prisión de seis meses a seis años y multa de seis a 12 meses a “los que impongan condiciones ilegales a sus trabajadores mediante su contratación bajo fórmulas ajenas al contrato de trabajo, o las mantengan en contra de requerimiento o sanción administrativa”.

Poco después, Trabajo elaboró un informe que documentaba cientos de casos de repartidores autónomos de Glovo que, en opinión del ministerio, debían ser asalariados. Esa carga documental derivó en una denuncia que recayó en el Juzgado de Instrucción número 31 de Barcelona, que abrió una investigación. Un día antes de declarar en ese proceso, acusado de un delito contra los derechos de los trabajadores, el jefe de Glovo anunció que su compañía pasaba a un modelo laboral, sin autónomos.

El cambio en Glovo fue el anticipo del que dio otra gran repartidora de comida en España, Uber Eats. La empresa anunció en enero el fin de su modelo de autónomos, que combinaba con subcontratas. Comunicó que en adelante operaría solo con empresas intermediarias, sin contratación directa, pero siempre con asalariados. Uber Eats dio este paso después de que Trabajo dijese en diciembre que activaría la vía penal contra la empresa si no contrataba de forma inmediata a sus repartidores autónomos. Inspección ha castigado a la empresa con el pago de 110 millones de euros por cuotas impagadas a la Seguridad Social, aún a la espera de que se concrete la multa administrativa.



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