Fin de una era en los vuelos de bajo coste en Estados Unidos. La escalada en los precios de los combustibles por la guerra en Irán y otras circunstancias han forzado el cierre de una de las grandes líneas aéreas del segmento, Spirit Airlines. Las negociaciones en la Casa Blanca hasta el último momento no lograron el rescate de una compañía que en sus 34 años de operaciones llegó a emplear a 17.000 personas y fletar cientos de vuelos diarios por todo el país.

La desaparición de Spirit y de sus característicos aviones amarillos canario, en otra época ubicuos en los principales aeropuertos estadounidenses, representa un duro golpe para el presidente Donald Trump, que se había implicado personalmente en los intentos de rescate pese a la resistencia de algunos de sus asesores y de legisladores republicanos en el Congreso. El mandatario había propuesto un paquete de ayudas de 500 millones de dólares para salvar a la atribulada compañía. Pero también había subrayado que solo presionaría para que saliera adelante si el resultado de las negociaciones fuese “un buen plan”.

El secretario de Transporte, Sean Duffy, aseguraba que su departamento no encontró líneas aéreas interesadas en comprar Spirit, aunque lo intentó en numerosas ocasiones. “¿Qué es lo que comprarían?”, se preguntó en declaraciones a la agencia Reuters. “Si nadie quiere comprarlos, ¿por qué lo haríamos nosotros (el Gobierno)?” El mes pasado, la Administración, que ya ha entrado en otras empresas privadas como la tecnológica Intel, había apuntado que se planteaba la posibilidad de adquirir la compañía “al precio adecuado”.

En su momento de mayor auge, Spirit llegó a acumular el 5% de los vuelos en todo Estados Unidos. Su fórmula de precios muy competitivos -a cambio de eliminar comodidades como un asiento asignado o una maleta de mano gratis- contribuyeron a mantener el coste general de los viajes aéreos a niveles reducidos en las rutas en las que rivalizaba con las grandes compañías de bandera.

Pero la empresa ya acumulaba dificultades económicas ante los problemas para recuperar pasajeros tras la pandemia de covid. La fórmula que había resultado tan atractiva años antes, de precios baratos pero pocas comodidades, ya no atraía a una clientela más deseosa de una experiencia de vuelo de mayor calidad, aun a costa de pagar billetes más caros. La guerra contra Irán, y la drástica y súbita escalada de los precios del combustible acabaron de darle la puntilla. Había presentado un plan de reestructuración para salir de su segunda quiebra que preveía costes de 2,24 dólares el galón de fuel en 2026, y de 2,14 dólares el año próximo, pero para finales de este abril los precios casi doblaban lo calculado: el galón de combustible para aviones llegaba a los 4,51 dólares por galón.

“Desafortunadamente, pese a los esfuerzos de la compañía, los recientes incrementos en los precios del petróleo y otras presiones sobre el negocio han impactado de manera significativa las perspectivas financieras de Spirit”, ha indicado la compañía aérea en un comunicado en el que anuncia su desaparición por quiebra. Los vuelos que ya estaban previstos han quedado cancelados.

La firma de análisis del sector aéreo Cirium, citada por la agencia Reuters, calcula que Spirit tenía programados 4.119 vuelos internos estadounidenses entre el 1 y el 15 de mayo, con una oferta total de 809.638 asientos. Según la firma, en febrero transportó a 1,7 millones de pasajeros dentro del país, y contó con una cuota de mercado del 3,9%, frente al 5,1% de que disfrutó el año pasado.

El secretario de Transporte, Sean Duffy, ha anunciado una serie de medidas para ayudar a los pasajeros que tenían reservas de viaje con la aerolínea. Otras grandes compañías del sector, incluidas United, Delta y Southwest, han accedido a recortar los precios de sus billetes para los clientes de Spirit que necesiten alternativas para sus vuelos cancelados. Además, American Airlines y Delta ofrecerán tarifas reducidas en las rutas más transitadas de la línea aérea desaparecida.

El cierre de Spirit beneficiará a otras aerolíneas del segmento de bajo coste que también se han visto afectadas por los altos precios del combustible, como JetBlue o Frontier. JetBlue, cuyas acciones subieron un 4% el viernes cuando quedaba claro que no habría tabla de salvación para la línea de los aviones amarillos, ha anunciado ya una expansión de sus rutas desde la localidad turística de Fort Lauderdale en Florida, uno de los mercados principales de la compañía fracasada.



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