John Kenneth Galbraith publicó en 1967 su libro El nuevo Estado industrial. Una de sus conclusiones es que en las empresas modernas, a medida que crecen, un grupo de técnicos y directivos, a los que define como la “tecnoestructura”, asume más y más poder, desplazando a los accionistas. Como consecuencia de este empoderamiento y de la atomización de la propiedad de las corporaciones, la tecnoestructura tiene una influencia directa a la hora de decidir sobre sus propios sueldos. Casi seis décadas después de que el economista y diplomático canadiense advirtiese sobre este fenómeno, la maquinaria de la élite directiva sigue perfectamente engrasada.

En 2025 las empresas españolas cotizadas batieron su récord de beneficios. La bonanza tuvo su reflejo en los salarios de las plantillas, pero la mejora no fue simétrica. Según la decimocuarta edición del informe de retribuciones que publica EL PAÍS, y que analiza la evolución de las nóminas de un centenar de compañías con presencia en Bolsa con los datos que envían éstas al supervisor del mercado (CNMV), el sueldo medio de los trabajadores el pasado año se situó en 57.928 euros, un 6,25% más que el año anterior; por su parte, los altos directivos percibieron 862.486 de media, con una mejora del 11,19%; y los miembros de los consejos de administración vieron cómo su remuneración total crecía un 24,32% hasta sumar 543.647 euros de promedio.

Los bonus extraordinarios y los finiquitos de oro están detrás del notable aumento de las retribuciones en las cúpulas empresariales y explican que la desigualdad económica se haya disparado también hasta su máximo histórico. En 2025, los consejeros ejecutivos mejor pagados del Ibex 35 —sin contar a ArcelorMittal— ganaron de media 7,062 millones de euros. Esta cifra supone 103 veces más que los 68.471 euros que ganaron en promedio los empleados de las empresas que dirigen. Teniendo en cuenta que el periodo medio de cotización de un trabajador en España está en torno a los 36 años, según la Seguridad Social, este diferencial significa que los empleados de los grupos del Ibex necesitarían acumular tres vidas laborales para cobrar lo que ganan sus jefes en un solo año. El diferencial salarial en 2025 supone un salto cualitativo considerable con respecto al ratio de desigualdad del último lustro, que se había mantenido relativamente estable: en 2024 la brecha dentro del Ibex fue de 79 veces; en 2023 de 77 veces; en 2022 de 81 veces; y en 2021 y 2020 de 76 y 79 veces, respectivamente.

El directivo que lideró la clasificación retributiva el pasado año fue José María Álvarez-Pallete. El expresidente de Telefónica percibió por todos los conceptos —sueldo, pensión e indemnización— un total de 44,51 millones de euros. El segundo lugar en el escalafón salarial fue para el presidente de Sacyr. Manuel Manrique recibió entre sueldo y pensión 34,72 millones de euros gracias a la liquidación de un plan de retribución variable que la constructora aprobó en 2021. La medalla de bronce fue para el ex consejero delegado de Telefónica, Ángel Vilá, que ganó 33,89 millones. Muy cerca del podio se quedó un recién llegado al parqué, Nicolás Huss. El consejero delegado de HBX Group —antigua Hotelbeds— ganó 33,3 millones gracias a un bonus extraordinario de 32,7 millones por sacar a Bolsa la compañía. Desde el estreno en el parqué en febrero de 2025, las acciones de HBX caen casi un 40%, lo que también afecta al variable cobrado por Huss, ya que una parte importante del incentivo (16,5 millones) fue reinvertido en títulos de la empresa.
Una brecha enorme
En términos de brecha salarial, la compañía cotizada más desigual el pasado año fue Saycr. La retribución total de Manrique equivale a 667 veces los 52.000 euros de media que ganaron sus empleados. Muy cerca se quedó el desfase entre la plantilla de HBX y su máximo directivo: 666 veces; mientras que en el caso de Telefónica, Pallete recibió 489 veces más. Otras compañías con gran desigualdad salarial fueron Cie Automotive —los 8,08 millones que ganó Jesús María Herrera equivalen a 449 veces el sueldo medio de su empresa—, el Banco Santander —Ana Botín cobró por todos los conceptos 18,53 millones, 298 veces más que sus empleados— e Inditex —Óscar García Maceiras percibió 11,54 millones, 288 veces por encima que el sueldo medio cobrado en el grupo textil—.

El club de los sueldos millonarios cada vez tiene más miembros. En 2025, en las compañías cotizadas hubo 101 consejeros que, entre sueldo y pensión, percibieron un millón de euros o más. La presencia de mujeres en los puestos ejecutivos de los consejos sigue siendo muy escasa —la mayoría son independientes o dominicales— y eso explica que apenas haya presencia femenina en los primeros puestos del escalafón salarial. En concreto, entre los 100 mayores sueldos de los consejos de las empresas cotizadas en 2025 solo hay siete mujeres.
Además de los consejeros ejecutivos, otra cantera de retribuciones galácticas es la alta dirección, aunque en este caso la normativa no obliga a las empresas a desglosar de manera individualizada los sueldos. El pasado año, 196 profesionales de 19 empresas ganaron de media más de un millón de euros. La alta dirección mejor remunerada el año pasado no fue ninguna del Ibex 35, sino los siete directivos de HBX que, gracias al incentivo por la salida a Bolsa de la compañía, cobraron 8,42 millones en promedio. Tras el grupo especializado en la gestión de camas hoteleras se colocaron los altos directivos de Telefónica que, gracias a los bonus e indemnizaciones, percibieron de media 6,43 millones. El tercer lugar correspondió a los 23 miembros de la alta dirección de Inditex, que tocaron a 6,06 millones por cabeza. Remuneraciones también generosas correspondieron a los 10 directivos top de IAG (3,89 millones); a los 15 altos directivos del Banco Santander (3,83 millones), mientras que los cuatro altos directivos de Iberdrola recibieron 2,86 millones.
445 millones de euros en pensiones
Suele pasar por debajo del radar, pero la aportación de las empresas a los planes de pensiones de sus consejeros ejecutivos lleva años ganando peso en los programas retributivos de las cúpulas empresariales. Antes esta política se circunscribía a los bancos: con el pretexto de que no contaban con blindajes en caso de despido, las entidades financieras aportaban a la hucha de pensión de sus banqueros cantidades periódicas. Ahora este sistema se ha extendido a casi todos los sectores, aunque es verdad que es más habitual en las empresas más grandes, es decir, las que forman parte del Ibex 35.

Al cierre del pasado ejercicio, los consejeros de las empresas españolas cotizadas acumulaban derechos de pensión valorados en casi 445 millones de euros. Hasta 55 administradores, según los datos remitidos por las compañías a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), tuvieron aportaciones. La mayor suma acumulada para la jubilación le corresponde a Ana Botín. El Banco Santander aportó el pasado año 1,34 millones al plan de pensiones de su presidenta ejecutiva y su hucha para la jubilación ya suma 65,02 millones de euros. A pesar de que el pasado año ACS no aportó ni un euro al sistema de previsión de su presidente —después de muchos años ingresando un millón o más de euros cada ejercicio—, Florentino Pérez acumula la segunda pensión más voluminosa del mercado con un valor de 54,56 millones, según el informe de remuneración del grupo constructor y de servicios. Tras Botín y Pérez se sitúa José Manuel Entrecanales. El presidente ejecutivo de Acciona ya tiene garantizado para su jubilación un cheque de 40,82 millones después de que la constructura le aportara 1,87 millones el pasado año.

Otro de los retiros dorados del mercado es el que tiene asegurados Carlos Torres. El BBVA ingresó a su plan de retiro 0,45 millones en 2025 y el presidente de la entidad acumula 29,82 millones. También destacan los casos del ex consejero delegado del Banco Santander, José Antonio Álvarez, con 23,17 millones, y del presidente ejecutivo de Naturgy, Francisco Reynés, con 22,8 millones.
Poco a poco, las empresas españolas cotizadas van ajustando los esquemas retributivos a las recomendaciones del código de gobierno corporativo, que incluyen un menor peso del pago en efectivo (sueldo fijo y bonus), para desincentivar una gestión cortoplacista que asuma riesgos excesivos. En el caso del Ibex 35, el año pasado el 68,84% de la masa salarial de sus consejos de administración fueron pagos en metálico. Se trata de una caída considerable del peso de este tipo de retribución ya que en 2024 suponían el 78,67% del total. Por su parte, el pago en acciones de la compañía supuso el 21,69% de la remuneración en 2025 escalando desde el 15,93% de un año antes. Otra partida en ascenso, como se mencionaba anteriormente, es la correspondiente a las aportaciones a los planes de pensiones (pasando del 4,16% al 8,35%), mientras el capítulo denominado como otros (incluye seguros, coche o vivienda para los consejeros) representa el 1,12% de la retribución total de los consejos del Ibex.


Más contratos blindados
En la jerga financiera se conocen como golden parachutes (paracaídas dorados). Estos artilugios contractuales se despliegan cuando el despido del primer ejecutivo en una empresa es inminente y sirven para que la salida sea menos dolorosa. Ya saben aquello de que las penas con pan son menos penas. Los blindajes de consejeros ejecutivos y miembros de la alta dirección les permiten cobrar indemnizaciones equivalentes a varios años de sueldo fijo —la Unión Europea recomienda que no sea más de dos anualidades, aunque hay casos que llegan a las cuatro o cinco— en caso de incumplimiento de su contrato.
Al cierre del ejercicio 2025, en la Bolsa española había 742 personas con este tipo de blindajes. Se trata de cinco más que en diciembre de 2024. La compañía que reconoce más situaciones de este tipo en el informe de gobierno corporativo que se envía a la CNMV es Repsol, con 224 casos, uno más que un año antes. A la petrolera le siguen el Banco Sabadell con 42 directivos o consejeros blindados, el BBVA (41 empleados) y Dia (39, la que más blindajes tiene fuera del Ibex 35).
El informe de remuneraciones del consejo de administración figura entre los puntos del orden del día que se tienen que votar en las juntas de accionistas, aunque el resultado de este voto solo es informativo, no vinculante. En las juntas celebradas en 2025 (que votaban los sueldos de 2024) la presión de los accionistas se redujo ligeramente. En el caso del Ibex 35 el voto negativo a los salarios del consejo se situó en el 6,18% de media frente al 6,5% del año anterior y en el caso del resto de compañías del mercado continuo la oposición fue del 3,97% frente al 4,88% de las juntas celebradas en 2024. Las empresas que tuvieron un mayor rechazo a los sueldos de sus consejos el pasado año fueron Sacyr (el 29,04% votó en contra), OHLA (27,46%), Viscofán (23,7%), Ercros (22,37%), Grifols (20,19%), Cie Automotive (18,85%) y el Banco Sabadell (18,45%).































