Pocas veces un trámite preliminar en el nombramiento de un funcionario en Estados Unidos acarreó tanto drama como el de Kevin Warsh al frente de la Reserva Federal. El elegido por Donald Trump para suceder a Jerome Powell al frente del banco central estadounidense regresó este miércoles por segunda vez ante el Comité de Política Bancaria, Vivienda y Asuntos Urbanos, donde recibió el respaldo de la mayoría de sus 24 miembros en su camino hacia su designación definitiva por parte del Senado. 13, todos republicanos, votaron a favor; 11, en contra.

Esta vez no habló Warsh. En su primera audiencia, senadores de ambos partidos, pero sobre todo, del demócrata, pusieron en duda que vaya a ser capaz de desempeñar con independencia su doble función −combatir la inflación y fomentar el pleno empleo−, teniendo en cuenta los hechos que preceden a su designación: una campaña sin precedentes del presidente de Estados Unidos de amedrentamiento de su predecesor por la resistencia de este a plegarse a sus deseos.

O, más bien, a un solo deseo: una bajada decisiva de los tipos de interés. Durante aquella primera comparecencia, a Warsh le retaron a no ser “un títere de trapo” de Trump.

Este, por supuesto, dijo que no lo sería. Admitir lo contrario habría supuesto el final de su viejo sueño de presidir la Fed, de la que formó parte como uno de sus siete gobernadores entre 2006 y 2011. El principal obstáculo para cumplirlo despareció el pasado viernes, cuando Jeanine Pirro, exestrella de Fox News y fiscal federal del Distrito de Columbia (el de la ciudad de Washington), anunció que retiraba el encausamiento contra Powell por el sobrecoste de 600 millones de dólares en las obras de renovación de los dos edificios de la sede de la Fed en la capital estadounidense.

Retirada esa investigación y vencida la resistencia del senador Thom Tillis (Carolina del Norte), que, de lo contrario, se negaba a apoyar la candidatura de Warsh, el éxito de este en el trámite del comité se daba por hecho. También que prosperará la votación en el pleno del Senado, donde los republicanos tienen la mayoría, además de la certeza de un demócrata, John Fetterman (Pensilvania) acostumbra a votar con ellos.

Antes de pasar a votar, la senadora de Massachussets Elizabeth Warren repasó este miércoles las declaraciones de varios miembros de la Administración estadounidense, con el presidente a la cabeza, que le hacen sospechar que, una vez que Warsh esté al frente de la Fed, la causa judicial “postiza” contra Powell resucitará. Warren también dio por hecho que Trump continuará “empeñado en controlar el banco central”, pese a que su independencia está garantizada por la tradición y por un precedente del Tribunal Supremo. “No tengo ninguna duda: Warsh será un títere de trapo del presidente”, sentenció Warren, que también recordó que el candidato reveló a mediados de abril un patrimonio de 190 millones de dólares.

La reunión del comité bancario empezó cuatro horas antes de que se diera a conocer la decisión de la que todo indica que será la última reunión del comité de Mercado Abierto presidida por Powell, cuyo mandato, para el que fue nombrado por Trump durante su primera presidencia, expira el 15 de mayo. Se despidió manteniendo los tipos de interés como están de sus ocho años al frente del banco central estadounidense, un tiempo en el que ha mostrado su talante tranquilo y, en el último tramo, su admirable resistencia a las presiones de la Casa Blanca.



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