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 San Valentín es el momento perfecto para recordar que, en las relaciones, lo que marca la diferencia no es solo lo que se dice, sino cuándo y cómo se recibe. Y esto se cumple tanto en las relaciones personales como en la experiencia de cliente.

Nuestras decisiones a veces son imposibles de racionalizar. Gerald Zaltman (Harvard Business School), estima que el 95 % de las decisiones de compra se toman de forma inconsciente, con las emociones desempeñando un papel protagonista. Entonces, si la emoción prevalece sobre todo lo demás, ¿por qué la experiencia del cliente a veces se limita a intervenir cuando la frustración ya se ha instalado?

La importancia de anticipar las necesidades

Al igual que las personas en las relaciones, las empresas han intentado durante mucho tiempo comprender las emociones del consumidor. Sin embargo, esto solía hacerse a posteriori, midiendo la satisfacción, analizando los puntos de fricción y corrigiendo la experiencia una vez que la frustración ya ha aparecido. Actualmente, la IA es capaz de abrir la vía de la predicción emocional. Al cruzar los datos de comportamiento y las señales de las interacciones (ritmo de los intercambios, silencios, variaciones en el tono o incluso la elección o el abandono de un canal) la IA puede estimar el estado emocional de un cliente antes de que este lo verbalice.

Además, si se combina con el reconocimiento de la intención, la IA ofrece una comprensión más profunda de lo que los clientes intentan lograr, no solo de lo que dicen. Al interpretar conjuntamente las palabras, el contexto y los patrones de interacción, esta tecnología puede identificar el objetivo subyacente de una solicitud y responder de una forma que ayude a los clientes a avanzar más rápido.

Ya no se trata solo de personalización o automatización, sino de la capacidad de anticipar. Adelantarse a la impaciencia antes de que se convierta en abandono o al malentendido antes de que se convierta en una reclamación es clave en la experiencia del cliente.

Reforzar las relaciones con una plataforma de customer engagement

Esto dista mucho de ser una cuestión teórica, ya que, según el estudio State of Customer Engagement, elaborado por Twilio, el 71 % de los consumidores abandona una compra cuando la experiencia no está adaptada a sus necesidades. En un mundo saturado de mensajes, el reto consiste, por tanto, en crear una conexión auténtica y más humana en cada etapa del proceso de compra. Utilizada de forma responsable y transparente, la predicción emocional se convierte en una palanca estratégica, no para manipular, sino para ayudar a la comprensión y prestar un mejor servicio.

En este contexto, plataformas de engagement orientadas al cliente, permiten a las empresas organizar recorridos que se adaptan en tiempo real, ajustando canal, momento y tono del mensaje en función del contexto emocional. Esto es posible al combinar de forma inteligente comunicaciones programables con datos, en lugar de seguir únicamente un escenario predefinido.

De la misma forma, la IA conversacional puede detectar tanto el interés y el entusiasmo de un cliente como su frustración, y adaptar su tono en consecuencia, ya sea para sugerir servicios adicionales, recomendaciones complementarias, o, por el contrario, para aportar de inmediato una solución y redirigir al cliente a un asesor humano que ya esté informado del historial de interacción.

La experiencia de cliente entra así en una nueva era de las relaciones inteligentes, en la que la tecnología no sustituye a las personas, sino que las ayuda a intervenir en el momento adecuado, a veces incluso antes de que las emociones lleguen a un punto de ruptura.



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