Lejos quedaron los años de bonanza en los que la mayor economía de Europa podía permitirse grandes desembolsos económicos. Tras dos años de recesión, un 2025 con un exiguo crecimiento y un 2026 marcado por la crisis energética derivada de la guerra en Irán, Alemania se enfrenta a un futuro incierto inmersa en una crisis estructural. Los principales economistas del país llevan tiempo pidiendo una profunda reforma —la última se remonta a hace casi un cuarto de siglo— y recuerdan que no hay tiempo que perder. Mientras, el Gobierno lleva meses enfrascado en un debate sobre cómo motivar a la población para que trabaje más. Para lograrlo, el ministro de Finanzas, Lars Klingbeil, esbozó recientemente una serie de reformas fiscales, algunas de ellas enfocadas a que salga a cuenta echar más horas. Quiere eliminar lo que califica de “incentivos erróneos”, como que las parejas puedan hacer la declaración de la renta conjunta.

El líder socialdemócrata ha sido el último en sumarse así a la corriente iniciada por el canciller alemán, Friedrich Merz, que hace un tiempo desató un acalorado debate sobre si había que poner fin al trabajo a tiempo parcial “por motivos personales”. El mandatario aseguró que estaba en juego la prosperidad de Alemania. En el país, según las comparaciones internacionales, se trabaja menos horas que en el resto (frecuentemente aparece en el puesto más bajo de la clasificación de horas anuales por empleado que elabora la OCDE). Es esto se suma la escasez de mano de obra, que aumentará notablemente por el cambio demográfico. Si en la década de 1960 había seis personas activas por cada jubilado, hoy solo hay dos. Según el Instituto de la Economía Alemana (IW), en 2050 solo habrá 1,3 trabajadores por cada jubilado. Y a la vez, en 2025, el número de trabajadores a tiempo parcial alcanzó un máximo histórico: 16,88 millones, un 1% más que en 2024.

Según las encuestas sobre los motivos que empujan a los alemanes a recortar el tiempo de trabajo, alrededor de una cuarta parte de quienes tienen empleos parciales alegan motivos familiares, sobre todo para cuidar de hijos o familiares. En el caso de las mujeres, es incluso una de cada tres la que reduce su jornada por estos motivos. Además, en una encuesta realizada por encargo del Ministerio Federal de Familia entre madres, un 45% querría trabajar más si hubiera modelos de horario flexible.

“En muy pocos casos la gente opta por el trabajo a tiempo parcial solo para tener más tiempo libre y poder dedicarse a sus aficiones, lo hacen porque no encuentran quien cuide de sus hijos o de las personas que dependen de ellos”, explica Jan Dannenbring, director del departamento de mercado laboral y derecho laboral de la Federación Central de Artesanos de Alemania (ZDH). En su opinión, la solución pasa por “abordar las causas del trabajo a tiempo parcial, es decir, precisamente la insuficiencia de centros de cuidado infantil en Alemania y de servicios para el cuidado de familiares”. Esto sería “más eficaz en la práctica” y un “mejor punto de partida” que las reformas fiscales. Asimismo, recomienda “no demonizar a las personas que ahora trabajan a tiempo parcial” y tener en cuenta que, a veces, esta modalidad de empleo tiene sentido en ciertos sectores como el artesanal. “No es siempre malo per se. Depende mucho de las necesidades de la empresa”, resume.

El derecho al trabajo a tiempo parcial lo regula en Alemania el artículo 8 de la Ley de Trabajo a Tiempo Parcial y Contratos de Duración Determinada. Para que los trabajadores tengan derecho al trabajo a tiempo parcial deben cumplirse algunos siguientes requisitos. Por regla general, en la empresa deben trabajar más de 15 personas; los trabajadores deben llevar más de 6 meses empleados; la solicitud de reducción de la jornada laboral debe presentarse por escrito ante el empleador, indicando el número de horas preferido y la fecha de inicio de la reducción. Además, no deben existir motivos operativos que se opongan a la reducción de la jornada laboral.

El Tribunal Federal de Trabajo interpreta los motivos de denegación de forma bastante restrictiva, es decir, examina minuciosamente si realmente se puede denegar la reducción de jornada. Empleador debe demostrar que existen motivos de peso. Asimismo, la ley facilita a los trabajadores que optan por un empleo a tiempo parcial a volver a un puesto de trabajo a tiempo completo.

Junto con estos trabajos de jornada reducida, Alemania cuenta con los llamados minijobs (por job, trabajo en inglés) de 603 euros máximo de media al mes. Calculado sobre un año, esto supone hasta 7.236 euros. No importa cuándo, con qué frecuencia ni durante cuánto tiempo se trabaje, ya que estos aspectos se pueden organizar de forma flexible, según estipula la ley alemana. Además, por lo general, las personas con miniempleos están exentas de cotizar al seguro médico y al seguro de desempleo. Sin embargo, están sujetas al seguro de jubilación, aunque pueden solicitar una exención.

“En Alemania tenemos diversos problemas en el ámbito de los incentivos al trabajo, que hacen que determinadas personas trabajen menos de lo que realmente lo harían”, explica Maximilian Blömer, del instituto económico Ifo de Múnich.

Para que merezca la pena trabajar más, la coalición de Gobierno entre conservadores y socialdemócratas también está considerando fusionar las ayudas sociales —la prestación básica de ayuda social, el subsidio de vivienda y las prestaciones por hijos— que hasta ahora estaban mal coordinadas. De este modo, según el Ifo, se podría diseñar de forma “más eficiente y específica”, en particular, la estructura de la reducción de las prestaciones, es decir, la cuestión de en qué medida se reducen las prestaciones a medida que aumentan los ingresos.

Además, Klingbeil informó de que también se quiere eliminar la tributación conjunta de los cónyuges en su forma actual. Esta permite sumar los ingresos y, a continuación, dividirlos como si cada cónyuge ganara la mitad, que luego se grava individualmente. Con su supresión, se quiere fomentar la actividad laboral especialmente entre las mujeres.

La trampa del tiempo parcial

“Muchas mujeres con un segundo ingreso trabajan actualmente en minijobs y, si luego quieren trabajar un poco más, es decir, pasar de un minijob a un empleo sujeto a la seguridad social, el hogar a menudo incluso pierde ingresos. Esto conduce a la denominada trampa del trabajo a tiempo parcial”, detalla Blömer sobre una medida que cuenta con la oposición de la Unión Cristianosocial (CSU), partido bávaro hermanado de la CDU de Merz.

Como resume el experto del Ifo, “en realidad hay tres elementos del sistema fiscal alemán que interactúan: la tributación conjunta de los cónyuges, los minijobs y el seguro médico gratuito”. Este último implica que se pueda incluir gratuitamente a la pareja en el seguro. Hay que tener en cuenta que en Alemania el seguro médico obligatorio cuesta un mínimo de cerca de 250 euros al mes por persona. También se debate actualmente eliminar esto, por el agujero financiero que existe actualmente en el sistema sanitario alemán.

En el caso de la tributación conjunta de los cónyuges, surge la pregunta de cuál es la alternativa. “Una abolición total y la transición a una tributación individual equivaldría, en un primer momento, a un aumento de impuestos para muchos hogares. Y eso habría que compensarlo de nuevo. Al mismo tiempo, el Estado obtendría unos ingresos adicionales de entre 30.000 y 40.000 millones de euros, que, sin embargo, habría que redistribuir, por ejemplo, mediante rebajas fiscales en otros ámbitos”, comenta Blömer. “En última instancia, se trata de una cuestión de distribución: los hogares con ingresos muy dispares tenderían a salir perdiendo, mientras que los hogares con ingresos similares podrían beneficiarse potencialmente. En un sistema reformado, esto también podría mejorar los incentivos para trabajar”, concluye.



Source link

Artículo anteriorDisputa en la Asamblea por fiscalizar los casos sobre bombardeo en Sucumbíos y asalto a TC Televisión termina en manos del CAL | Política | Noticias