Más de 25 años de negociaciones desembocarán el próximo 1 de mayo en la entrada en vigor provisional del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur. Después de la ratificación de Uruguay y Argentina −posteriormente llegó la de Brasil y Paraguay, los otros dos miembros del bloque latinoamericano− y la decisión de la Comisión Europea de ponerlo en marcha de forma interina, solo faltaba que se cumplieran unos trámites oficiales. Ya se han cumplido y el pacto se activará en poco más de un mes, según la Comisión Europea.

Dice el texto pactado que el acuerdo tenía que entrar en vigor el primer día del segundo mes posterior a que las dos partes se hubieran comunicado oficialmente que estaban listas para dar el paso. Todos estos procesos se han ido cumpliendo y este lunes se han completado con el envío por parte del Ejecutivo de la UE de la llamada “nota verbal” a los países sudamericanos. “La aplicación provisional garantiza la eliminación de los aranceles sobre determinados productos desde el primer día”, ha anunciado Bruselas.

La entrada en vigor provisional tiene mucho de simbólico en un momento en que Europa quiere estrechar lazos comerciales con otros territorios del mundo ante el repliegue estadounidense. Pero eso no implica que, por parte de la UE, se hayan dado todos los pasos para que el pacto esté plenamente consolidado. De hecho, la ratificación del Parlamento Europeo está paralizada hasta que el Tribunal de Justicia de la UE se pronuncie sobre las dudas jurídicas que elevaron los eurodiputados el pasado enero. En principio hay pocas dudas en Bruselas de que los jueces de Luxemburgo fallarán en favor de la legalidad del acuerdo, como ha sucedido en otras ocasiones. Entonces tendrá que retomarse el proceso de ratificación parlamentaria que se presume muy ajustado, como ya demostró la elevación de la dudas jurídicas al tribunal europeo, un movimiento que muchos, entre ellos el comisario de Comercio, Maros Sefcovic, vieron como una táctica dilatoria de quienes rechazan el acuerdo comercial con Mercosur.

“Damos un paso importante para demostrar nuestra credibilidad como socio comercial de primer orden. La prioridad ahora es convertir este acuerdo UE-Mercosur en resultados concretos, proporcionando a los exportadores de la UE la plataforma que necesitan para aprovechar nuevas oportunidades de comercio, crecimiento y empleo. La aplicación provisional nos permitirá empezar a cumplir esa promesa. Espero con interés que este acuerdo alcance su pleno potencial, fortaleciendo nuestra economía y reforzando nuestra posición en el comercio mundial, mientras completamos todos los procedimientos democráticos”, ha declarado Sefcovic.

La firma de acuerdos comerciales se ha convertido en una de las prioridades de la Comisión Europea desde que estuvo claro el regreso a la Casa Blanca de Donald Trump a finales de 2024. El resultado electoral estadounidense fue clave para impulsar los últimos compases de la negociación entre Bruselas y el bloque sudamericano, pero también lo ha sido para que se alcancen acuerdos con la India, Indonesia, México, Singapur o Corea del Sur.

Precisamente este lunes, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, está en Australia tratando de cerrar otro pacto comercial. Este acuerdo, si se alcanza, es un ejemplo claro de cómo ha cambiado el escenario comercial y geopolítico con el segundo mandato de Trump. En 2023 la UE y Australia no fueron capaces de alcanzar un punto de encuentro por las exigencias agrícolas australianas y la negativa europea. Dos años y medio después, Camberra parece estar rebajando esas demandas y Bruselas está dispuesta a aceptar cesiones. Es decir, el impacto de lo que sucede en Estados Unidos no solo ha ablandado posiciones negociadoras en Europa, también lo ha hecho en otros lugares del mundo.





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