
Unicredit acaba de lanzar una opa sorpresa con una prima mínima por Commerzbank, en una maniobra que, según el propio banco italiano, podría no darle el control. Es un hábil jiujitsu que eleva el poder de negociación y la flexibilidad táctica del CEO, Andrea Orcel, en su prolongada persecución de la entidad alemana. Pero no significa necesariamente que le acerque mucho más a un acuerdo.
La oferta parece diseñada para evitar un problema a corto plazo. Tras haber empezado a acumular una participación en Commerz en 2024 que llega al 26%, más otro 4% a través de derivados, Orcel se arriesgaba a una opa obligatoria si las recompras del banco alemán elevaban su participación por encima del 30%. Actuar ahora, en plena caída por la guerra, le permite evitar tener que vender para mantenerse debajo del 30%, y lo hace en el momento y al precio que él elige. Es poco probable que muchos inversores la acepten de todos modos, dada la prima.
Pero la medida también eleva la influencia estratégica de Orcel. Según las leyes alemansa, este podrá elevar aún más su participación una vez superara el 30%. Eso podría permitirle ganar gradualmente más influencia o incluso complicar la vida al consejo de Commerz, que se ha resistido firmemente a una compra. Ahora que Orcel, en teoría, puede acercarse al control, el consejo podría mostrarse más dispuesto a negociar. Unicredit tiene mucho trabajo por delante. Commerz acaba de superar su objetivo de beneficio neto para 2025 y ha confirmado un plan para impulsar la ROTE hasta el 15% para 2028. A menos que la guerra provoque un colapso en los resultados, Orcel podría tener que ofrecer mucho más.
La otra gran variable es Berlín, que posee cerca del 13% de Commerz y podría buscar otras formas de bloquear el acuerdo. Se ha opuesto a una compra, y ayer reiteró que una compra hostil sería “inaceptable”. Aunque las guerras han puesto de relieve la necesidad de que Europa construya líderes regionales diversificados, Merz es impopular, y la crisis de Irán podría hacer que fuera aún menos probable que aceptara una compra políticamente arriesgada.
Commerzbank cotizaba ayer un 7% sobre el valor de la oferta, así que Orcel podría seguir adelante con más compras y una campaña más sostenida. Aun así, su jugada parece más una táctica inteligente que una medida decisiva.






























