
Las relaciones entre la patronal y el Ministerio de Trabajo no atraviesan su mejor momento, pero este jueves el enfrentamiento se ha recrudecido si cabe. El secretario de Estado de Trabajo, Joaquín Pérez Rey, número dos del Ministerio de Trabajo y mano derecha de la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, ha arremetido duramente contra el presidente de CEOE, Antonio Garamendi, a quien culpa de la ausencia de las organizaciones empresariales en la negociación para articular la participación de los trabajadores en las empresas. Tras celebrar la primera reunión de esta mesa del diálogo social solo con los sindicatos, y después de que CEOE-Cepyme anunciaran el lunes que no asistirían, Pérez Rey ha indicado que, con su ausencia y la manera en que la ha justificado, la patronal demuestra un “enorme radicalismo y que Garamendi está más cerca de [el presidente de Argentina, Javier] Milei, de [el presidente de EE UU, Donald] Trump y de Vox que de los intereses de las empresas a las que representa”.
En una intervención muy crítica, el secretario de Estado de Trabajo ha reprochado a las patronales la decisión de que “por primera vez en seis años dejarían vacías sus sillas en la mesa del diálogo social”. Acto seguido, Pérez Rey ha lamentado que CEOE y Cepyme comunicaran a Trabajo, a través de una nota de prensa “con unas justificaciones que no aguantan un asalto”, que renunciaban a negociar la ley para articular la participación de los trabajadores en los consejos de administración y la propiedad de las empresas.
En dicha nota, difundida el lunes a los medios de comunicación, Pérez Rey opina que los empresarios sostenían “verdaderas salvajadas”, como que querer desarrollar el artículo 129 de la Constitución para democratizar las empresas era propio de modelos autoritarios. “Es como si hubieran señalado que países como Holanda o Alemania [dos de los 19 Estados de la UE que regulan la cuestión], que son referentes de productividad en todo el mundo, fueran regímenes que no respetan las garantías democráticas y de libertad de empresa”. Dicho esto, ha sido cuando Pérez Rey ha equiparado a Garamendi con Milei y Trump.
El número dos de Trabajo ha insistido en que con el abandono del diálogo la patronal renuncia a ser un interlocutor social, cuando según Pérez Rey “tiene muy pocos cometidos más que dialogar para mejorar el sistema productivo”. Por eso ha pedido a las organizaciones empresariales que “se dediquen a lo que saben, o sabían hacer: negociar medidas para los trabajadores de sus empresas; y que dejen la política y la ideología de lado”. Y ha ido más allá al reclamar a CEOE y Cepyme “que salgan del radicalismo en el que se han metido y vuelvan a la senda de la democracia, del compromiso del diálogo social e, incluso, que vuelvan a la senda constitucional”.
“No digo que [la patronal] tenga que dar el visto bueno a la propuesta de Trabajo para democratizar las empresas, ni que tenga que ser una entusiasta de ello, pero sí que debe ejercer como interlocutor social y, al menos participar en las mesas de diálogo e informar de sus propuestas, opiniones y sus posiciones frente a los proyectos normativos que queremos llevar a cabo”, ha añadido el secretario de Estado. La intervención ha concluido con una apelación directa al presidente de los empresarios: “El señor Garamendi haría bien en disminuir sus epítetos e incrementar su trabajo”.































