Emprender en una época fragmentada, con una geopolítica marcada por conflictos comerciales y unos avances tecnológicos en los que la inteligencia artificial puede pronunciar más la brecha digital, genera incertidumbre. Pero las pequeñas y medianas empresas (pymes), que suponen el 99% del total de compañías en España, se adaptan con mayor esmero. Durante la entrega del Premio Nacional Pyme del Año 2025, organizado por la Cámara de Comercio de España y Banco Santander, el presidente de Santander España, Luis Isasi, señaló que estas compañías, aunque menores en tamaño, se muestran “tenaces, luchadoras y grandes en el impacto que generan y en su contribución económica y social”.

El galardón de esta novena edición ha recaído en la empresa salmantina Tebrio, biotecnológica dedicada a la cría industrial del insecto Tenebrio molitor y su transformación en ingredientes para alimentación animal, vegetal y usos industriales. Con una apuesta por maquinaria propia y soluciones sostenibles —requieren hasta un 90% menos de agua y un 80% de tierras cultivables que los métodos tradicionales—, ha destacado entre las más de 1.700 empresas inscritas y las 21 finalistas.

Un tejido empresarial estable

El acto, celebrado en la sede madrileña de Santander España, contó con la intervención del rey Felipe VI, quien subrayó que estas compañías son “el nervio” del tejido productivo español. “Desde todos los rincones de nuestra geografía, en cada taller, en cada despacho, en cada línea de producción, sostenéis el empleo, impulsáis la innovación y fortalecéis los lazos que vertebran nuestra vida colectiva”. No obstante, insistió en la necesidad de crear “un entorno estable, reglas claras y colaboración entre administraciones, entidades financieras y asociaciones empresariales”.

Esa cooperación entre organismos es otro de los puntos en los que también pone el acento el presidente de la Cámara de España, José Luis Bonet. “No estáis solos, somos muchos los que estamos a vuestro lado para acompañaros, ayudaros y asesoraros”. Su compromiso, arguyó, es trabajar en que la sociedad comprenda que las empresas son “la pieza clave para asegurar el progreso y el bienestar del conjunto de ciudadanos”.

En pos de ese avance, Isasi aseguró que “un país progresa cuando tiene el emprendimiento como política de Estado y cuando es estable en sus reglas, ambicioso en su apertura y exigente en la competencia”. Por ello, apremió a que los poderes públicos respalden a las empresas y creen confianza a través de normas simples y poco burocráticas. “Si apoyamos a la pequeña empresa, apoyamos al país entero”, resumió.

Miembros del jurado

Del jurado del Premio Nacional Pyme del Año 2025, presidido por Bonet, formaban parte Ignacio Juliá, consejero delegado de Santander España; Borja Oyarzabal, director global de Banca de Empresas de Banco Santander; Inmaculada Riera, directora general de la Cámara de España; Vanessa Hernández, directora general de Prensa de PRISA y directora general de Operaciones de PRISA Media, e Isabel Puig, presidenta de la Comisión de Pymes de la Cámara de España, como secretaria del jurado. En la organización de esta edición han participado 54 Cámaras de Comercio Territoriales, 13 Direcciones Territoriales de Banco Santander y las principales cabeceras de la prensa española. Desde 2017, año de su lanzamiento, ya son 12.585 pymes las que han participado en este certamen.

Insectos, una alternativa para aminorar la crisis climática

Conocido como el gusano de la harina, el Tenebrio molitor es un insecto que genera un impacto no solo en el ecosistema ambiental, también en el empresarial. La compañía biotecnológica Tebrio se dedica a la cría y transformación de esta especie en ingredientes para alimentación animal, vegetal y usos industriales. Su ambicioso propósito es redefinir la cadena de valor global. Y comienzan desde lo más simple, las materias primas, cuenta Adriana Casillas, la CEO de la empresa salmantina, en entrevista con EL PAÍS. “Producimos unas huellas de carbono muy bajas, incluso más que las provenientes de vegetales. Al introducirlas en la base de los piensos de la alimentación animal (durante décadas se ha usado en la alimentación de reptiles y aves en cautividad), hacemos que nuestros clientes y el resto de la cadena alimentaria puedan bajar sus huellas de carbono”, describe.

Para su desarrollo, utilizan maquinaria y tecnología propia y patentada en más de 150 países, lo que le permite comercializar esas proteínas y grasas para consumo animal, pero también fertilizantes orgánicos para la nutrición de suelos y plantas, y polímeros para diferentes usos biotecnológicos industriales. Estas soluciones requieren hasta un 90% menos de agua y un 80% menos de tierra cultivable que los métodos tradicionales, sin generar emisiones de gases de efecto invernadero, como metano o amoniaco.

Esta apuesta sostenible le ha valido a Tebrio el premio Pyme Nacional 2025, una distinción que les sirve de “impulso”, como confesó Casillas en la entrega del galardón. “Nos recuerda que, incluso desde una pyme, se pueden cambiar realidades y crear impacto global. Que cuando la innovación se une al propósito, surgen empresas que transforman los desafíos en oportunidades y los sueños en proyectos tangibles”.

La idea se fraguó en 2012, tras un análisis del mercado, que reveló un déficit de proteínas a nivel mundial. “Debido a fenómenos como La Niña y la crisis climática, cada vez hay menos disponibilidad de recursos. Por ello, debemos buscar alternativas que complementen las soluciones actuales”, describe la directiva. Tras estudiar la biología de los insectos y tratar de comprender cómo desarrollar los procesos y productos finales y perfeccionar su área de ingeniería, lograron introducir productos que suplieran esas necesidades. Desde 2014 han apostado por granjas verticales 4.0 mediante una tecnología disruptiva y sistemas de cría innovadores para producir y transformar insectos a gran escala: utilizan la IA, la robótica y la tecnología digital en una industria viva. Pretenden aliarse como un socio clave entre los profesionales agroalimentarios, laboratorios, inversores, instituciones públicas y agricultores de la industria agroalimentaria.

Además, su producción se circunscribe a España o Europa, lo que también ayuda a reducir la dependencia de materias primas provenientes de lejos. “De esta manera, también reforzamos la soberanía alimentaria del país y el continente, asunto decisivo en el momento geopolítico y de crisis climática en el que nos encontramos”, puntualiza. Actualmente, Tebrio construye en Salamanca una factoría de 90.000 m², que generará 150 empleos directos y más de 1.350 indirectos, y tendrá capacidad para producir más de 100.000 toneladas anuales de productos sostenibles. Esta planta reforzará su liderazgo en la economía verde, promoviendo la innovación industrial y la generación de empleo local. Además, sus procesos patentados y proyectos de investigación colaborativos consolidan a Tebrio como referente en sostenibilidad, innovación y excelencia empresarial.

Recibir un reconocimiento como el premio Pyme Nacional del Año les supone algo más que un orgullo. “Representa el esfuerzo, la visión y la convicción de quienes creemos que el crecimiento empresarial solo tiene sentido cuando contribuye al progreso de la sociedad”, describe la CEO. Lo considera como un empuje para aquellas pequeñas compañías que “que enfrentan nuevos retos con creatividad y determinación”. Admite que en la vida empresarial “hay momentos muy duros”, y que recibir esta condecoración les insufla esperanza. “Sobre todo, saber que nuestro trabajo está teniendo un impacto es el motor de nuestro día a día”.



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