
Los sindicatos más representativos en Renfe (Semaf, CC OO y UGT) que irán a la huelga a partir de este lunes 9 de febrero hasta, en principio, el 11 de febrero tras fracasar las negociaciones con el Ministerio de Transportes durante este fin de semana. La decisión llega días después de que estas centrales y otros sindicatos reunieran a unos 2.000 ferroviarios en una protesta para reclamar más seguridad e inversiones en las infraestructuras. Estos profesionales anunciaron la huelga tras los accidentes de Adamuz (Córdoba) y Gelida (Barcelona). El primer accidente causó la muerte de 46 personas, entre ellas un maquinista; y el segundo la de otro profesional ferroviario.
Las reuniones entre Semaf, CC OO, UGT y Transportes empezaron el miércoles, un primer encuentro en el que las partes expresaron sus posiciones: los sindicatos reclamaron más inversión en seguridad, tanto en mantenimiento de las infraestructuras como en recursos humanos. El departamento que dirige Óscar Puente mostró desde el inicio su disposición a atender estas demandas, con ofertas de mejoras que han ido concretando en las reuniones posteriores. Sin embargo, el ministerio no ha conseguido convencer a los sindicatos.
Semaf, el sindicato con más representatividad entre los maquinistas, fue el primero en llamar al paro en Renfe a los pocos días del accidente de Adamuz, al que se fueron sumando el resto de centrales con presencia en el comité de la empresa pública en los días posteriores. Fuentes la organización aseguran que, desde la última reunión del viernes, durante el fin de semana solo se produjeron contactos técnicos y recuerdan que los sindicatos piden un cambio estructural en la seguridad que implicará revisar numerosos aspectos. En UGT lamentan que el ministerio no haya tenido tiempo de convocar una nueva reunión en el fin de semana. La queja coincide con el cierre de una operación por la que Talgo se ha adjudicado 20 trenes de alta velocidad en Arabia Saudí.
Semaf también convocó el paro más allá de Renfe, al resto de empresas que emplean a maquinistas. Es decir, en todo el Grupo Renfe, tanto en Viajeros (Alta Velocidad, Larga Distancia, Media Distancia y Cercanías) como en Renfe Mercancías; en las empresas privadas de transporte de viajeros de alta velocidad Iryo y Ouigo; y en las empresas privadas de transporte de mercancías Medway, Captrain, Transervi, Redalsa y Tracción Rail. CC OO y CGT también convocaron en varias de estas empresas privadas. Otras organizaciones como CGT, Sindicato Ferroviario, Sindicato de Circulación Ferroviarios y Alferro también se suman a las movilizaciones, aunque no participan en las negociaciones.
Los paros se extienden más allá de los maquinistas y afectan a todo el personal del sector, desde la operación hasta el mantenimiento, la atención a bordo y el resto de actividades del servicio público. Una señal inequívoca de la crisis en la que está sumida el sector, un negocio clave para el transporte de pasajeros y de mercancías.
El martes se celebró una manifestación que reunió unos 2.000 trabajadores ferroviarios (según los sindicatos convocantes) frente al Ministerio de Transportes. Reclamaron más inversión en seguridad y un mejor mantenimiento de las infraestructuras ferroviarias. Los sindicatos convocantes subrayaron que el sistema es seguro, pero que hay fallas a corregir y que no se pueden obviar tras los accidentes mortales en Adamuz (Córdoba) y Gelida (Barcelona).
Ante la previsión de que las negociaciones compliquen y la huelga pueda prolongarse, el ministerio ha fijado servicios mínimos del 73% en alta velocidad y larga distancia, excepto en Cataluña y País Vasco, cuyas competencias están transferidas. En cercanías, un servicio diario utilizado por miles de personas para llegar a sus puestos de trabajo, el funcionamiento básico alcanzará el 75% en hora punta y el 50% el resto del día. En media distancia y mercancías, los servicios mínimos quedan fijados en el 60% y 21%, respectivamente.
En Cataluña, la actividad de los maquinistas será del 66% en horas punta y del 33% en horas valle en Rodalies y trenes regionales, según la información adelantada por el Departament d’Empresa de la Generalitat. Las franjas con mayor cobertura coinciden con los desplazamientos matutinos y vespertinos, entre 6 y 9:30 y 17 y 20:30, mientras que fuera de esos horarios la garantía de servicio se reduce a la mínima. El sábado, el malestar por el caos en Rodalies se dejó ver en una protesta ciudadana por las calles de Barcelona, reclamando un servicio de calidad.
Los sindicatos ya habían protestado por lo que consideraban unos servicios mínimos “abusivos”, demasiado altos en opinión de las centrales. “El objetivo es asegurar la prestación de los servicios esenciales y los desplazamientos inaplazables de la ciudadanía, compatibilizándolos con el ejercicio del derecho de huelga”, indicó Transportes.
Por su parte, las tres operadoras Renfe, Iryo y Ouigo han cancelado en conjunto la circulación de más de 330 trenes de alta velocidad, y en el caso de la pública, también de larga distancia, entre el 9 y 11 de febrero.






























