Con el oro todo parecen ser excesos en los últimos meses. Un alza del 65% durante el pasado año, un rally adicional del 30% en el mes de enero que se truncó de forma abrupta en el penúltimo día del mes, y una corrección drástica en la que su precio se llegó a hundir 1.200 dólares la onza. Fue el recorrido desde el enésimo máximo histórico al filo de los 5.600 alcanzado el pasado jueves al mínimo de 4.403,24 marcado este lunes. Ahí finalizó el desplome, la purga que muchos esperaban a la vista de que el metal precioso se ha convertido en objeto de inversión a largo plazo pero también especulativa en el corto, y en esos 4.4000 dólares ha vuelto a entrar el dinero.

Este miércoles el oro llegó a recuperar el nivel de los 5.000 tras registrar un alza este martes del 6% —la mayor subida diaria desde noviembre de 2008—. Pese a la dificultad para consolidar esa cota, los analistas auguran la continuidad del avance del precio del metal precioso, convencidos de que los motivos de fondo que han estado alentando las subidas no han cambiado, aunque sin descartar nuevos episodios de volatilidad.

Para la firma J. Safra Sarasin Sustainable AM, la corrección ha sido claramente una oportunidad de volver a tomar posiciones en el metal precioso. Claudio Wewel, estratega de divisas, y Raphael Olszyna-Marzys, economista internacional de la gestora, esperan que el oro siga subiendo a corto plazo y añaden que “sería necesario un nuevo catalizador de peso para empujar al oro por debajo del nivel psicológicamente relevante de los 4.000 dólares por onza”. El detonante de las rápidas ventas llegó con el anuncio de la candidatura de Kevin Warsh para presidir la Reserva Federal y con una primera reacción del mercado, que recibió la noticia con cierto alivio ante el perfil institucional del relevo elegido por Trump para Powell. El dólar se apreció y con ello se precipitaron las ventas en los activos que más habían concentrado últimamente las posiciones de mayor riesgo ante el caos geopolítico desatado por la Casa Blanca: el oro y la plata. Para los expertos de J. Safra Sarasin Sustainable AM el rally del oro como el de la plata ya mostraban señales de agotamiento a principios de la semana pasada, con lo que “la reciente corrección responde muy probablemente a recogidas de beneficios a final de mes, siendo el nombramiento de Kevin Warsh más bien una coincidencia”. Después de todo, el mercado tiene claro que Warsh está por la labor de bajar los tipos, lo que favorece la apreciación del oro.

Kerstin Hottner, directora de materias primas de Vontobel, recuerda que el oro ofrece una cobertura eficaz si el crecimiento global se desacelera y el mercado laboral estadounidense muestra debilidad. “Tras un 2025 excepcional, es probable que se den periodos de consolidación, pero el argumento estratégico para invertir se mantiene intacto”, defiende. La experta ve varios elementos estructurales a favor de una demanda sólida de oro: compras sostenidas de los bancos centrales, el repunte de los flujos hacia ETFs, los recortes de tipos de la Fed y la posible entrada de nuevos compradores a largo plazo (como aseguradoras en China y fondos de pensiones en India). “El oro se está convirtiendo en el punto de convergencia de múltiples preocupaciones —geopolíticas, monetarias, institucionales— hasta el punto de ser percibido como una solución universal. No porque realmente lo sea, sino porque el sistema tiene dificultades para ofrecer una alternativa igualmente sólida”, apunta Diego Franzin, responsable de estrategias de cartera en Plenisfer Investments (parte de Generali Investments).

Numerosos analistas coinciden en que la apreciación del oro va a continuar, con fuerzas renovadas después de que el reciente ajuste haya eliminado buena parte de la espuma especulativa del precio del metal, especialmente intensa en el mercado chino. “Lo que realmente impulsó las últimas subidas del oro y la plata fue la especulación excesiva en China, que llevó los precios a nuevos máximos históricos”, asegura Vontobel. La perspectiva mayoritaria es que el encarecimiento del oro prosiga, sostenida no solo por los bancos centrales sino principalmente por una demanda de inversores institucionales necesitados de diversificación más allá del dólar. UBS, en un nuevo ajuste de previsiones, espera ahora que el oro alcance los 5.600 dólares a finales de año. “Para los inversores con afinidad por el oro, creemos que una asignación moderada, en el rango de un dígito medio sobre el total de activos, puede mejorar la diversificación y actuar como amortiguador frente a riesgos sistémicos”, argumenta el banco suizo.

Tras el sobresalto de los últimos días, Benjamin Dubois, responsable de gestión global de Edmond de Rothschild AM aconseja escalonar las compras de oro en el tiempo, aprovechando eventuales correcciones que podrían volver a repetirse. “Hoy en día, la demanda está impulsada principalmente por los inversores (por delante de los bancos centrales). Este componente de la demanda, mucho más volátil, da lugar mecánicamente a fases de corrección más pronunciadas durante los periodos de recogida de beneficios. Tras el fuerte rendimiento registrado desde principios de año, cabe esperar episodios similares”, explica Dubois. El rally del oro se intensificó tras la corrección del 12% de octubre y el ascenso del precio se reanuda tras una oscilación de 1.200 dólares entre el máximo y el mínimo entre el jueves pasado y este lunes. Considerando los precios de cierre de sesión, la caída fue del 14%.



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