El grave descarrilamiento ferroviario ocurrido el pasado 18 de enero en Adamuz (Córdoba), uno de los accidentes más trágicos de los últimos años en España, ha tenido un impacto directo en la celebración de FITUR 2026, la feria de turismo más importante del calendario nacional y una de las principales a nivel internacional. La colisión entre un tren Iryo y un Alvia, que ha conmocionado a toda la sociedad, ha provocado varias cancelaciones y reajustes en la agenda del evento, tanto en el ámbito institucional como empresarial.
En un contexto marcado por el luto y la solidaridad con las víctimas, numerosas marcas y administraciones han optado por cancelar su participación o reducir al mínimo su actividad, priorizando el respeto a los afectados frente a la visibilidad comercial.
Operadoras ferroviarias y administraciones cancelan su agenda
Entre las primeras decisiones destacadas se encuentra la de Iryo, una de las compañías directamente implicadas en el accidente. La operadora anunció la cancelación total de su agenda en FITUR a través de un comunicado difundido en redes sociales en el que señala que, «por respeto a las víctimas y a todas las personas afectadas, Iryo ha decidido cancelar su agenda de actividades previstas en FITUR«.
También RENFE ha suspendido su participación para ponerse a disposición de la comisión de investigación, en un gesto que subraya la gravedad del momento y la necesidad de centrar todos los esfuerzos en el esclarecimiento de los hechos.
En el ámbito institucional, la Junta de Andalucía ha cancelado todos los actos previstos en la feria, una decisión a la que se han sumado numerosos ayuntamientos como Sevilla, Jerez, Córdoba, Cádiz, Almería o Granada, así como otras localidades andaluzas que han renunciado a su presencia en señal de duelo.
El efecto dominó en la logística y la agenda de FITUR
La interrupción total de la circulación ferroviaria entre Madrid y Andalucía ha generado además un fuerte impacto logístico. La imposibilidad de desplazarse en tren ha disparado la demanda de vuelos y coches de alquiler, encareciendo los precios y dificultando la llegada de profesionales a IFEMA de Madrid. Muchas delegaciones se han visto obligadas a reorganizar sus agendas a contrarreloj o cancelar directamente su asistencia.
Este contexto ha obligado a FITUR a replantear su arranque y la organización ya ha anunciado la celebración de un minuto de silencio antes de la apertura oficial de la feria como muestra de apoyo y solidaridad con las víctimas, marcando un inicio sobrio para una edición que se aleja del tono habitual.
El sector privado también reduce su actividad
Las cancelaciones no se han limitado al sector público y Exceltur, la patronal que agrupa a algunas de las principales empresas turísticas del país como Meliá, Riu, Iberostar o Iberia, ha suspendido el foro empresarial que iba a reunir a más de 1.500 profesionales y a destacados representantes políticos. Otras compañías, como navieras y asociaciones del sector náutico, también han decidido cancelar su presencia.
No obstante, algunas iniciativas han optado por mantenerse, aunque con una agenda reducida y un perfil mucho más discreto. Es el caso del foro Hotusa Explora, que se ha celebrado con ajustes y ausencias notables.
Otras marcas del sector de transporte como Ouigo, han optado por mantener su presencia en FITUR, pero su comité de dirección ha decidido no realizar entrevistas ni comunicados durante la feria, como muestra de respeto hacia los afectados por la tragedia.
FITUR 2026 se celebra así en un contexto inédito, en el que la comunicación de marca, la responsabilidad corporativa y la sensibilidad social han pasado a un primer plano. Para muchas compañías, la decisión de cancelar, reducir su presencia o guardar silencio refleja un cambio de prioridades donde el respeto y la empatía se imponen a cualquier estrategia promocional.






























