En la red de redes de redes estamos tan acostumbrados a ser confrontados con imágenes generadas con inteligencia artificial (IA) que la duda sobre la veracidad (o falsedad) del contenido que consumimos en internet aletea pertinazmente en nuestra cabeza. E incluso cuando llegan a nuestros ojos imágenes perfectamente reales, la desconfianza aflora a la superficie y terminamos endilgado la etiqueta de artificial a algo perfectamente auténtico (para curarnos probablemente en salud).
El recelo (rayano en la paranoia) con el que contemplamos invariablemente el contenido que sale a nuestro paso en la red de redes es retratado precisamente (y de manera muy certera) en «That’s AI», un cortometraje de dos minutos de duración que traslada al mundo real las dudas que nos inspira constantemente la IA (y lo que no es IA).
La escena con la que se abre «That’s AI» muestra a dos amigos sentados en un parque que contemplan a un joven practicando espectaculares saltos acrobáticos. Uno de los dos amigos elogia los saltos ejecutados por el joven, mientras que el otro insiste que en tales saltos son fruto de la IA (y no son, por ende, reales).
El desacuerdo entre los dos amigos termina tornándose rápidamente en una acalorada discusión en la que se involucran también otras personas. Aun cuando los saltos acrobáticos del joven se desarrollan en el mundo real, ello no parece prueba suficiente para catalogarlos de la reales. Porque en la era de la IA la sospecha sobre la falsedad de casi cualquier asoma insistentemente la pezuña.
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A la discusión iniciada por los dos amigos se suman más transeúntes que apoyan la idea de que los saltos acrobáticos que el joven ejecuta diestramente en el parque son «fake». Y lo que a bote pronto es solo desconfianza termina mutando en certidumbre (porque ya no hay siquiera espacio para la duda). Si existe la posibilidad de que algo sea IA, parece abocado a ser necesariamente IA.
«That’s AI» se apoya deliberadamente en la exageración (entreverada de tintes caricaturescos) para poner de relieve que en la era de la IA todo parece ser susceptible de ser IA (aunque parezca el epítome de la autenticidad y acontezca, de hecho, en el mundo real).
Uno de los protagonistas del cortometraje trata de restaurar el orden en medios del caos para insistir en que la existencia de la IA no anula necesariamente el talento humano, aquel que encarna a la perfección el joven de los saltos acrobáticos. Sin embargo, sus argumentos no logran calar en el resto de transeúntes, que insisten en calificar de irreal aquello que es perfectamente real.
Detrás de «That’s AI» está Sebastian López, un joven regidor de 26 cuyo estilo cinematográfico está fuertemente permeado de sentido del humor, de energía y de realismo mágico y que en su último trabajo transforma el debate (inevitablemente preñado de complejidad) sobre la IA en una fábula contemporánea tan accesible como increíblemente poderosa.
Ese debate ha sido abordado recientemente también por Amazon en un cómico spot para la Super Bowl en el que Chris Hemsworth recelaba de la IA y sospechaba que esta tecnología era una «asesina» en potencia que quería matarle dentro de su propio hogar.































