Telefónica ha presentado este jueves ante el supervisor de los mercados estadounidense, la Securities and Exchange Comission (SEC), el formulario con el que confirma su decisión de dejar de cotizar en la Bolsa de Nueva York de forma voluntaria, por lo que, según los tiempos habituales en este tipo de procedimientos, en los próximos 10 días la teleco española abandonará Wall Street tras casi 40 años allí.

Con la presentación del formulario, según figura en los registros de la SEC, la compañía confirma el movimiento que anunció el pasado 17 de diciembre para dejar de cotizar en la Bolsa de Nueva York, parqué en el que aterrizó el 12 de junio de 1987, cuando se convirtió en la primera empresa española en el mayor mercado bursátil del mundo.

En concreto, a mediados del mes pasado Telefónica anunció su intención de iniciar el procedimiento para excluir de forma voluntaria la cotización de sus american depositary shares (ADS), cada una representativa de una acción ordinaria de Telefónica, representadas mediante american depositary receipts (ADR), de la Bolsa de Nueva York.

La operadora ha aclarado que no tiene previsto trasladar estos títulos a otro mercado regulado en EE UU. Sin embargo, para dar flexibilidad a sus inversores, el actual programa se convertirá en un Programa de ADR de Nivel I, lo que permitirá que sigan negociándose de forma extrabursátil (mercadoover-the-counter). Por otro lado, los accionistas que lo deseen tendrán la opción de canjear sus certificados por acciones ordinarias que cotizan en las bolsas españolas.

Retirada de Wall Street

Tras su llegada a las Bolsas del otro lado del Atlántico hace cuatro décadas, la utilidad de esta cotización ha ido perdiendo peso para Telefónica con el paso del tiempo. La escasa negociación ha sido el detonante de esta retirada. En 2025, en la Bolsa española se negociaron 2.830 millones de títulos de Telefónica, mientras que durante ese mismo periodo en EE UU se intercambiaron 193 millones de acciones depositarias de la multinacional que preside Marc Murtra.

Por el contrario, su presencia en Wall Street obliga a la multinacional española a un esfuerzo extra de reporte de información, puesto que estar allí la fuerza a reportar continuamente también ante la SEC.

Además, la empresa inició el mecanismo para que sus bonos sénior a tipo fijo con vencimiento en 2027, 2036, 2038, 2047, 2048 y 2049 dejen de cotizar en la Bolsa de Nueva York. Sobre ello, sus planes pasan por solicitar su admisión en Euronext Dublín, dado que no tiene previsto que estos valores de deuda coticen en otro mercado estadounidense.

Tras la exclusión de la cotización y la cancelación del registro en Estados Unidos, lo cual se prevé que tendrá lugar en los próximos 10 días, las acciones ordinarias de la compañía seguirán cotizando en el mercado continuo español, donde la mayoría de los inversores nacionales e internacionales de Telefónica negocian en la actualidad los títulos ordinarios de la teleco.

Cuando se formalice su exclusión de Wall Street, la compañía solo cotizará en las Bolsas de Madrid y São Paulo. En este último mercado cotiza su filial Telefónica Brasil, que opera en el país bajo la marca comercial Vivo. En Alemania, otro de sus mercados prioritarios, dejó de cotizar tras la oferta pública de exclusión que lanzó en abril de 2024 sobre su filial Telefónica Deutschland. Tampoco lo hace en Reino Unido, donde opera a través de Virgin Media O2, la joint venture al 50% con Liberty Global.

Repliegue bursátil

El repliegue en Bolsa de Telefónica no es una estrategia actual, sino que ha ido en paralelo a la pérdida de interés de los inversores por un sector muy maduro como el de las telecomunicaciones, sobre todo, tras la explosión de la burbuja de las puntocom a principios de siglo. En ese contexto, Telefónica Publicidad e Información (TPI) dejó de cotizar en marzo de 2007 tras ser comprada por la británica Yell después de sufrir un desplome tras un rally alcista cuando estaba en manos de Telefónica esta filial de las Páginas Amarillas.

Mucho más sintomática fue la caída de Terra, la primera filial de Internet de Telefónica, que dejó de cotizar en bolsa el 15 de julio de 2005, tras ser absorbida completamente por su matriz. Su fin en los mercados bursátiles se produjo tras protagonizar uno de los mayores procesos especulativos del mercado español como símbolo de la burbuja puntocom. Salió a Bolsa el 17 de noviembre de 1999 y llegó a valer más que el BBVA pese a no tener casi ningún activo e ingresos ínfimos. Su desplome fue tan brusco como su lanzamiento y acabó con demandas de los pequeños accionistas damnificados.

Tampoco fue muy larga la vida en el parqué de las acciones de Telefónica Móviles. Los títulos de la filial salieron a Bolsa en noviembre de 2000 y fueron retirados en julio de 2006, debido a la escasa negociación. En cuanto a las filiales extranjeras, en 2008, Telefónica lanzó una opa sobre el 55,1% de su filial chilena, y en 2024, sobre su filial alemana para excluirlos de Bolsa.



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