ESCRITO PORRedacción

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La forma de buscar información en internet está cambiando. Cada vez más personas recurren a asistentes de Inteligencia Artificial como ChatGPT, Gemini o Claude para resolver dudas, comparar opciones o ampliar información, desplazando parte de las búsquedas que hasta ahora realizaban en los buscadores tradicionales. Este cambio de comportamiento está obligando a las marcas a replantear la manera en la que construyen su presencia digital y dando paso a una nueva evolución del posicionamiento: el Generative Engine Optimization (GEO).

Con este punto de partida, t2ó ONE presenta un nuevo episodio de Digital Talks, «Del SEO al GEO: cómo ganar visibilidad en la era de la Inteligencia Artificial», en el que Esther Checa conversa con Jorge Pisabarro, CX Director en t2ó España, sobre los retos que plantea este nuevo escenario y cómo deberán adaptarse las empresas para seguir siendo visibles en un entorno donde la búsqueda es cada vez más conversacional.

Lejos de sustituir al SEO, el GEO se construye sobre los principios que durante años han permitido organizar y recuperar la información en la web. Sin embargo, los modelos de Inteligencia Artificial incorporan nuevos criterios para seleccionar qué contenidos utilizan en sus respuestas. Ya no se trata únicamente de posicionar una página web, sino de conseguir que una marca sea reconocida como una fuente fiable dentro de un ámbito de especialización.

Este cambio también transforma el concepto de autoridad. Si durante años las estrategias de posicionamiento se apoyaban principalmente en la autoridad del dominio y la generación de enlaces, ahora cobran mayor relevancia factores como la reputación de marca, las menciones en medios especializados, los estudios propios, la presencia de expertos o la coherencia de la información publicada en diferentes canales. La visibilidad deja de depender únicamente de un sitio web para construirse a partir del conjunto de señales que una organización proyecta en el ecosistema digital.

La evolución de los modelos de lenguaje también obliga a replantear la forma de crear contenidos. Los sistemas de IA necesitan localizar la información de manera rápida y precisa para incorporar a sus respuestas, lo que exige estructuras más claras, contenidos mejor organizados y una arquitectura que facilite el rastreo y la comprensión de la información. El reto ya no consiste sólo en responder a las personas, sino también en hacer que los modelos de IA puedan interpretar correctamente ese conocimiento.

A este escenario se suma un desafío adicional: la medición. En un entorno donde muchas consultas obtienen respuesta sin que el usuario llegue a visitar una página web, métricas tradicionales como los clics o el tráfico dejan de ofrecer una visión completa del impacto de una estrategia de posicionamiento. En su lugar, comienzan a ganar protagonismo nuevos indicadores relacionados con la frecuencia con la que una marca aparece citada por los modelos de IA, su presencia frente a la competencia o la evolución de su autoridad dentro de estos entornos conversacionales.

Todavía no existe un estándar definitivo para medir esta nueva visibilidad, pero sí una certeza: las reglas del posicionamiento están evolucionando. En esta nueva etapa, la visibilidad dependerá cada vez menos de ocupar un lugar en una página de resultados y cada vez más de que los modelos de IA reconozcan a una marca como una fuente de referencia.



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