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Cuando un premio deja de ser un objeto: Sustain Awards y el diseño que quiere cambiar la industria

Durante décadas los trofeos han vivido una doble desconexión dentro de la industria creativa: celebran la innovación, pero repiten siempre la misma forma de representarla.

Más allá de los materiales, el propio lenguaje del galardón ha permanecido inalterado. Metales brillantes, formas recargadas y símbolos heredados de otra época que convierten muchos reconocimientos en piezas previsibles, intercambiables y, en cierto modo, invisibles.

Mientras las marcas evolucionaban su narrativa visual y su relación con el entorno, el objeto que debía simbolizar ese avance seguía anclado en códigos estéticos y productivos del pasado.

En ese contexto surgía una incoherencia evidente: ¿cómo podía la industria hablar de futuro utilizando iconos formales y materiales que pertenecen a otro tiempo?

De esa reflexión —sobre diseño y sobre responsabilidad— nace Sustain Awards.

El diseño como mensaje, no como decoración

En Sustain Awards el trofeo no actúa como un recuerdo del evento, sino como una pieza que continúa la conversación cuando el evento termina.

La colección de galardones y placas conmemorativas se ha desarrollado bajo una lógica más cercana al diseño de objeto que al merchandising institucional: formas depuradas, volúmenes silenciosos y una estética escultórica que evita el gesto grandilocuente para centrarse en lo esencial.

No buscan llamar la atención desde el brillo, sino desde la intención.

No imitan la idea clásica de premio, la reinterpretan.

Cada pieza enmarca el mensaje del reconocimiento en lugar de competir con él. El protagonista es el significado, y el objeto actúa como soporte visual que lo eleva.

En este contexto, la sostenibilidad no aparece como argumento estético ni como limitación creativa, sino como parte natural de una concepción contemporánea del diseño: materiales honestos, procesos coherentes y una presencia atemporal que permite que el galardón envejezca como un objeto de valor, no como un souvenir de evento.

El resultado es un trofeo que no pretende parecer importante, sino serlo.

Cuando el trofeo también comunica marca

Cada vez más organizaciones entienden que el galardón no es un elemento protocolario del evento, sino uno de sus activos de comunicación más duraderos. Es la pieza que aparece en las fotografías de ganadores, en entrevistas, en oficinas y en redes mucho después de que termine la ceremonia.

Por eso, marcas e instituciones de ámbitos muy distintos apuestan por el diseño y la sostenibilidad del reconocimiento como parte de su narrativa.

En La Vuelta 2025, el premio se desarrolló con caucho reciclado procedente de neumáticos recuperados, transformando el material en un símbolo tangible del recorrido y la resistencia.

Los Ferrovial Innovation Awards 2024 incorporaron hormigón con áridos reciclados, alineando el propio objeto con el concepto de innovación aplicada a la infraestructura.

Y en los Premios Emprende XXI de CaixaBank, las redes de pesca recuperadas se convirtieron en materia prima para un galardón que hablaba de transformación, economía circular y futuro empresarial desde el propio material.

En todos los casos, el valor no está únicamente en la sostenibilidad ni en la estética, sino en la coherencia: el premio deja de ser un recuerdo genérico para convertirse en un mensaje tridimensional de la marca.

Cuando el objeto sintetiza lo que la organización quiere contar, el reconocimiento deja de terminar en el escenario y pasa a formar parte de su identidad pública.



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