
La agencia de rating Standard & Poor’s se ha pronunciado este martes sobre el nuevo modelo de financiación autonómico que presentó el Gobierno el pasado viernes y que contempla una inyección de 21.000 millones de euros adicionales a las comunidades. Sin llegar a calificar la propuesta de positiva, destaca que supondrá un innegable aumento de ingresos que servirá para reducir las diferencias en la financiación per cápita entre las regiones, evitando apuntar favoritismos hacia ninguna comunidad en concreto. Pero duda de que el nuevo modelo vaya a contar con el apoyo político suficiente para salir adelante y advierte además de que esos recursos adicionales elevarían probablemente el gasto de las autonomías y con ello el déficit del Estado, restando al Gobierno margen de maniobra para otras políticas.
“Los recursos no salen de la nada, se detraen del Estado, que pierde margen de actuación en un entorno de fuertes presiones de gasto en defensa”, ha explicado Alejandro Rodríguez Anglada, director en el equipo de soberanos y finanzas públicas en S&P Global. El Gobierno ha presentado un nuevo modelo de financiación autonómica, en una reforma que lleva pendiente desde 2014, por el que eleva las transferencias estatales hacia las comunidades autonómicas en la recaudación del IRPF y el IVA. El efecto total será una transferencia de ingresos adicionales de 21.000 millones de euros que comenzará a ser efectiva en 2027.
En principio, Rodríguez Anglada destaca que se trata de “más ingresos para las comunidades autónomas, algo que difícilmente puede verse como negativo”. Pero la agencia hace varias puntualizaciones más allá de advertir de las evidentes dificultades políticas que el nuevo modelo tendrá para salir adelante en el Congreso —Junts, socio clave del Ejecutivo, ya ha mostrado su oposición— y de la complejidad técnica para su aplicación. “La propuesta implica una disminución de los recursos disponibles a nivel estatal y un mayor déficit del gobierno central. En el probable escenario de que el aumento de las transferencias a las regiones se gaste, al menos en parte, esperamos un impacto presupuestario negativo en el saldo general del gobierno, a menos que se adopten medidas presupuestarias compensatorias”, explica S&P.
La advertencia de S&P coincide con el reto que supone la perspectiva de un mayor gasto en defensa, un desafío común al conjunto de la UE, y en sanidad y pensiones a causa del envejecimiento de la población. Además, el Gobierno no ha conseguido aprobar unos presupuestos en el Congreso desde 2023, lo que dificulta la adopción de medidas económicas de calado.
La agencia no ha incorporado el efecto del nuevo modelo de financiación autonómica en sus previsiones económicas para España, “dada la incertidumbre que rodea su aprobación”. Pero sí advierte de la tendencia a incrementar el gasto que se observa en las comunidades autónomas, lo que hace previsible un mayor gasto. Rodríguez Anglada recuerda que las comunidades autónomas han disfrutado de mayores ingresos gracias al crecimiento económico —que hace posible una mayor recaudación de impuestos— pero también han mostrado una mayor propensión al gasto, no solo por el efecto de la inflación. En ese sentido, y pese a que el déficit del Estado se haya reducido en los últimos años, en S&P insisten en que España está perdiendo una oportunidad de ajustar sus cuentas públicas de forma más contundente, aprovechando la bonanza económica. Una crítica que también apunta a las comunidades autónomas pero que aun así no ha sido obstáculo para que S&P mejorara el pasado año el rating soberano español, por primera vez desde 2019, desde A a A+.
Sin contar con el efecto de un nuevo modelo de financiación autonómica, que duda llegue a aplicarse, S&P espera una desaceleración del crecimiento del PIB en España desde el 2,8% esperado para 2025 al 2,1% en 2026 y el 1,8% en 2027 y 2028. Prevé un déficit público en el 2,7% en 2026 y una ratio de deuda sobre PIB para este nuevo año del 97,6%. Sí espera una aceleración en el crecimiento del conjunto de la zona euro, liderado por Alemania y sus políticas de gasto. Así, S&P calcula que la zona euro crezca el 1,2% este año, el 1,4% en 2027 y el 1,5% en 2028, mientras que la economía de Alemania daría un notable salto de crecer el 0,3% en 2025, al 1,1% en 2026 y el 1,6% en los dos ejercicios siguientes.
Ese impulso económico sería de hecho motivo para un aumento de la inflación, que obligará al BCE a intervenir no ya este año sino en 2027, según estima S&P. “En 2027 las presiones inflacionistas podrían resurgir a raíz de la actividad económica, con la zona euro creciendo por encima de su potencial”, ha explicado Marco Mrsnik, analista macro de riesgo soberano de la agencia. Así, S&P no espera cambios en los tipos de interés en la zona euro pero sí prevé que suban al 2,5% en 2027.






























