Sara Aagesen (Madrid, 49 años) representa uno de los principales sellos de identidad del Gobierno: el de la lucha contra el cambio climático y la apuesta por la transición verde. El Ejecutivo ha dejado patente esa prioridad dándole rango de vicepresidenta tercera. Paradojas de la política, cuando esa bandera de la ecología ondeaba con menos ímpetu por la reacción negacionista de la ultraderecha, una ola creciente en el mundo, ha tenido que ser su gran líder estadounidense quien ha mostrado a Europa el valor de la energía renovable como fuente de autonomía estratégica al generar una crisis petrolera por la guerra de Oriente Próximo.
Aagesen vuelve así al primer plano de la política real. La ministra de Transición Ecológica es una de las principales responsables en tratar de contener la embestida inflacionista que se está incubando también en España. Para comentar este y otros asuntos, ofrece su primera entrevista tras la aprobación de un real decreto de medidas ante la crisis energética que considera un hito.
Recibe a EL PAÍS en su renovado y luminoso despacho contiguo al Paseo de la Castellana de Madrid. Estilo minimalista, arte abstracto, autoconsumo en los tejados que se vislumbran desde la ventana, un gran cartel de la COP de París en 2015, en cuya negociación participó en el equipo de la ministra Isabel García Tejerina. Y dos gorras que recibió en la última conferencia del clima celebrada en Brasil el año pasado con lemas que hacen un paralelismo sarcástico con el eslogan del movimiento MAGA, Make America Great Again (hagamos a EE UU grande de nuevo) de Donald Trump. Make Science Great Again, Make Earth Cool Again. Hagamos a la ciencia grande de nuevo, refresquemos la Tierra de nuevo.
Pregunta. El pasado martes, usted participó en un consejo con el resto de ministros de Energía de la Unión Europea. ¿Cuál es la situación ahora mismo?
Respuesta. Se ha evidenciado que no nos enfrentamos a una crisis de suministro energético, sino a una situación que afecta directamente a los precios de los mercados. Hemos destacado la necesidad de trabajar de forma unida, coordinada y solidaria, tal como se hizo durante la crisis de Ucrania. Existe una incertidumbre y volatilidad muy alta, por lo que nos estamos anticipando ante distintos escenarios. Hay una reflexión común entre los Estados miembros para avanzar en la agenda de transición energética y alejarnos de los combustibles fósiles.
España ha propuesto analizar un nuevo Repower EU, un marco europeo para incentivar de forma ambiciosa la electrificación, las energías renovables y la eficiencia energética. Las medidas coordinadas funcionan mucho mejor, como vimos con el gas en la guerra de Ucrania. Hay un consenso en que debemos actuar todos juntos.
P. Pero incentivar el combustible con rebajas fiscales, ¿no va en contra de la electrificación, como ha sugerido el comisario europeo de Energía, Dan Jorgensen?
R. El comisario propone opciones para abaratar la factura sin incentivar un consumo mayor, lo cual es fundamental. Lo que España ha hecho es una actuación extraordinaria y urgente para proteger a los colectivos más afectados y vulnerables, como el transporte y la agricultura. Ayudar a estos sectores permite amortiguar el efecto en cadena sobre los precios de los alimentos en los supermercados y las cadenas industriales. En el sector primario, frenar ahora supondría una distorsión en el suministro de alimentos. Actuamos en lo urgente e imprescindible, pero el plan principal sigue siendo acelerar la transición energética.
P. El mismo comisario ha pedido ya medidas de ahorro energético como incentivar el teletrabajo, evitar viajes en avión o reducir la velocidad máxima de los coches en 10 km/h. ¿Tenemos que ponernos en lo peor?
R. Estas recomendaciones de la Agencia Internacional de la Energía ya se hicieron durante la crisis de Ucrania. Cualquier medida de ahorro y eficiencia debe ponerse sobre la mesa de forma unida y coordinada a nivel europeo. En el caso de España, hemos ido más allá de solo pensar en ahorrar; nos enfocamos en acelerar una transición que ya está funcionando.
Las empresas que se benefician del conflicto deben contribuir a aliviar los impactos sobre los ciudadanos
P. ¿Se plantean más medidas aparte del decreto aprobado la semana pasada?
R. Estamos en permanente seguimiento, monitorizando el impacto en los sectores, la economía y los hogares. Si es necesario reforzar o escalar medidas, lo haremos. Cabe recordar que España ha presentado el plan de respuesta más ambicioso de Europa, movilizando 5.000 millones de euros en tres meses.

P. Esos 5.000 millones vienen de rebajas de impuestos. ¿Se les va a pedir un extra a las energéticas como se hizo en la anterior crisis? Están trabajando en una iniciativa para ello con otros países de la UE.
R. El esfuerzo de esos 5.000 millones redunda en beneficio de 20 millones de hogares y 3 millones de empresas. Hemos construido este real decreto basándonos en la experiencia de crisis anteriores, la pandemia y Ucrania, el diálogo con sectores empresariales y sindicales, y la búsqueda de consenso. Sobre el impuesto a las energéticas, el Gobierno lo presentó, pero el arco parlamentario no permitió que esa medida siguiera adelante.
Ahora, vamos a seguir trabajando por un reparto justo de los costes de esta crisis. Por eso España junto a Alemania, Italia, Austria y Portugal ha pedido a la UE que se exploren fórmulas para que las empresas que se beneficien del conflicto contribuyan a aliviar los impactos sobre los ciudadanos. Una iniciativa a nivel europeo no solo es más eficaz y equitativa, sino que puede remar a favor en la aritmética parlamentaria.
P. Usted asegura que este real decreto contiene medidas estructurales que son un hito más allá de lo fiscal.
R. Este decreto es una revolución de la transición energética que busca que el futuro de España nazca verde. Queremos que los hogares e industrias electrifiquen de forma competitiva y que las renovables dejen beneficios reales en los territorios.
Hemos identificado zonas de aceleración renovable, en áreas ya industrializadas, para agilizar proyectos excelentes que tengan menor oposición social. También estamos priorizando el acceso a las redes eléctricas para proyectos estratégicos de vivienda, servicios esenciales e industria que generen empleo real, evitando la especulación. Priorizaremos a las empresas que ya están en el territorio y quieren ampliar su actividad.
Este real decreto será recordado como un punto de inflexión para que España sea soberana y autónoma, dependiendo menos de las decisiones de líderes como Trump o de conflictos externos. Mi prioridad es el interés general basado siempre en la ciencia.
P. ¿Cree que la guerra en Irán provocada por Trump está acelerando la transición verde?
R. Sin duda, la crisis energética obliga a acelerar la agenda verde para estar menos expuestos a la volatilidad de los combustibles fósiles, de los cuales la UE es altamente dependiente. Si queremos ahondar en competitividad, en soberanía, en estar mejor preparados. Lo que tenemos que hacer es acelerar esa agenda. De ahí la propuesta de España de que sea analizado un nuevo Repower EU.
Negar el cambio climático es como pelearse con el termómetro. Asociarse con partidos terraplanistas es una irresponsabilidad del PP.
P. El Pacto Verde Europeo está siendo demonizado por la ultraderecha y parte de la derecha. ¿Se está agrietando el consenso europeo?
R. En la última reunión de ministros hubo casi unanimidad en que las renovables nos dan autonomía. La electrificación es la respuesta para hogares e industria, y donde no llegue la electricidad, usaremos hidrógeno y biometano. El vehículo eléctrico también se está acelerando tras las crisis de suministro de la pandemia; estamos alcanzando precios competitivos frente a la combustión. El mayor desafío es la desinformación que reniega de la ciencia. Debemos defender la ciencia porque no solo identifica los problemas del cambio climático, sino que aporta las soluciones.
P. ¿Está herida de muerte la lucha climática tras la retirada de EE UU del Acuerdo de París?
R. No, Trump ya estuvo en el poder y el Acuerdo de París resistió. Muchas alcaldías y Estados norteamericanos siguen defendiendo la agenda climática. Somos más los que defendemos la ciencia y la urgencia de actuar. Casi el 90% de la nueva generación eléctrica en EE UU en 2025 es renovable y mayoritariamente solar.

P. El negacionismo climático crece en España. ¿Por qué?
R. Por intereses que no quieren que esta agenda transformadora evolucione. Negar el cambio climático es como pelearse con el termómetro y con la economía. El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) incluye una memoria de impacto socioeconómico porque esta transformación genera empleo, mejora la salud y es positiva para la sociedad. Debemos combatir los bulos con información veraz.
P. En algunos de sus pactos con Vox, y en el Parlamento Europeo, el PP ha asumido ese rechazo al Pacto Verde.
R. Asociarse con partidos terraplanistas que niegan el cambio climático es una irresponsabilidad del PP. España es especialmente vulnerable: el Mediterráneo se calienta un 20% más rápido y sufriremos más inundaciones, sequías e incendios. Negar esto es desproteger a la población.
P. El presidente Trump ha dicho que o le compran petróleo a ellos o que cada Estado proteja sus barcos en el estrecho de Ormuz por su cuenta. ¿Qué opina de estas declaraciones?
R. Esta situación en Oriente Medio es consecuencia de una guerra unilateral. España aboga por la desescalada, la paz y un mundo basado en reglas y en el derecho internacional. En España estamos invirtiendo en nuestro propio camino: nuestro oro no es negro, nuestro oro es verde. Esto significa apostar por las renovables, el almacenamiento, la eficiencia y la electrificación. Este camino funciona: hoy tenemos precios de electricidad más competitivos porque nuestro mix eléctrico ya es un 57% renovable. No buscamos de dónde sacar petróleo, sino cómo conseguir la soberanía energética.
P. Se cumple un año del apagón y el informe de los expertos de la UE habla de causas multifactoriales, incluidos fallos de los reguladores. ¿Asumen su parte de responsabilidad?
R. Hay un procedimiento de la CNMC [Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia] para dirimir incumplimientos y sanciones, además de los procedimientos judiciales que garantizan el estado de derecho. El Gobierno actuó identificando las causas en solo 49 días: fue un fenómeno de sobretensión y pérdida de generación en cascada que provocó el cero eléctrico el 28 de abril. Los informes europeos coinciden con nuestro análisis.
Lo importante es que el día del apagón existían todas las herramientas regulatorias y normativas para evitarlo. Hemos aplicado medidas de supervisión y resiliencia en nuevos decretos, pues la supervisión es la gran lección aprendida para garantizar el funcionamiento de todos los agentes.
No queremos interferir en la decisión del CSN sobre la prórroga de Almaraz
P. Úrsula von der Leyen pide a los Estados evitar “cierres prematuros” de nucleares. ¿Concederá el Gobierno la prórroga de tres años a la central de Almaraz si el informe del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) es favorable?
R. Estamos esperando el informe técnico del CSN y no queremos interferir en su decisión. El PNIEC de 2024 apuesta por la soberanía a través de renovables y almacenamiento. Este plan nació de un acuerdo con las propias empresas propietarias de las nucleares, que son las que más están invirtiendo ahora en renovables e hidrógeno.
P. Tras Almaraz vendría Ascó, y las eléctricas Iberdrola y Endesa preparan también la petición de una extensión.
R. Sobre la posible prórroga de Ascó no me posicionaré hasta que no haya un planteamiento real.
P. ¿Qué impacto tiene la ampliación del 10% de capacidad con Argelia que ha negociado el ministro Albares en su visita a ese país?
R. Argelia es un socio estratégico histórico. Esta ampliación es una prueba de la normalización de relaciones para consolidar un flujo mayor de gas a través de Medgas, como ocurría hace años.
P. Con Carlos Cuerpo y usted ya son dos vicepresidentes de la parte socialista del Gobierno que no militan en el PSOE. ¿Qué le ha pedido el presidente?
R. Me ha pedido trabajo y rigor técnico. No creo que haya una dicotomía entre ser político o técnico; yo aporto mi conocimiento técnico en este ministerio desde el año 2002. Estoy muy orgullosa de esta cartera y creo que el nombramiento de Carlos Cuerpo como vicepresidente ha sido un acierto total.































