La caída y detención de Nicolás Maduro el pasado fin de semana ha sorprendido a la petrolera española Repsol en una situación delicada de sus inversiones en Venezuela. La compañía paralizó en marzo sus exportaciones desde el país, después de que Estados Unidos cancelase tanto a esta compañía como a otras del sector la autorización para extraer crudo desde allí. Desde entonces, y según las últimas cuentas semestrales de la empresa, mantiene conversaciones con las autoridades norteamericanas para poder retomar la actividad. Unas negociaciones que ahora afrontan una nueva etapa.
Todo tiene que ver con el petróleo. Así lo ha dejado claro tanto el propio presidente de EE UU, Donald Trump, como su secretario de Estado, Marco Rubio. Trump ha reclamado, tras la intervención del pasado fin de semana, acceso total al petróleo venezolano, así como anunció inversiones millonarias de las petroleras estadounidenses. La incógnita es qué papel jugarán las empresas europeas como Repsol que llevan décadas en ese país.
La compañía que pilota Josu Jon Imaz como consejero delegado cuenta con, básicamente, dos activos en Venezuela: un pozo de extracción de gas natural, que comparte al 50% con su homóloga italiana Eni; y una sociedad conjunta con la petrolera nacional venezolana PDVSA para la extracción de crudo. Este ha sido el centro de los problemas de Repsol allí.
Ante la falta de los pagos consignados en el momento de la firma del acuerdo entre ambas compañías, PDVSA fue generando una deuda con Repsol que finalmente ha abonado con entregas de crudo. Según las cuentas del primer semestre del año pasado (las últimas que existen), el saldo bruto de estos préstamos era de 894 millones, si bien Repsol ya ha provisionado la mayor parte (536 millones). Por tanto, la empresa aún tiene pendiente percibir 359 millones de ese país.
Estas entregas se interrumpieron en marzo de 2025, tras la decisión de Trump de revocar a Repsol el permiso que le había concedido para ello la Administración Biden años antes. De este modo, las importaciones de crudo desde Venezuela han caído a cero entre abril y octubre de 2025, de acuerdo a los últimos datos facilitados por la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (CORES), un organismo tutelado por el Ministerio para la Transición Ecológica. En los tres primeros meses del año pasado se trajeron a España unas 750 toneladas en suma, mientras que en 2024 habían superado los 3.000 millones de toneladas, el nivel más alto en 20 años. La práctica totalidad del crudo que se trae de Venezuela a España viene a través de Repsol y sus barcos, que lo trasladan a sus refinerías en suelo ibérico.
“A la fecha, la compañía no ha recibido notificación oficial sobre posibles nuevas licencias, por lo que se limita la capacidad de operar en Venezuela y se restringen las posibilidades de cobro. Repsol está en continuo contacto con la administración estadounidense en un esfuerzo por ajustar el alcance de las actividades autorizadas de Repsol en Venezuela y alcanzar un acuerdo que se alinee con sus intereses”, asegura la firma en su último informe semestral. También refleja la amenaza de imponer aranceles del 25% a todo país que importe crudo desde Venezuela, lo que llevaría a España a no aceptar los flujos de crudo desde el país caribeño. El propio Imaz aseguró en marzo del año pasado que trabajaban con EE UU para “encontrar mecanismos” para continuar con su actividad en el país.
Mientras negociaba una nueva autorización con Washington, Repsol ha ido asumiendo en sus cuentas el impacto de la situación política en Venezuela con fuertes provisiones. El impacto patrimonial al país ha pasado de 504 millones a cierre del ejercicio de 2024 a 330 millones a 30 de junio del año pasado. Y ha asumido en el primer semestre de 2025 un deterioro en sus activos en el país de 105 millones.
La clave para los próximos meses será si EE UU mantendrá o revocará las limitaciones para las empresas europeas en Venezuela. Y cómo convivirán con la anunciada ofensiva de los gigantes estadounidenses. Repsol, presente en el país de forma ininterrumpida desde 1993, puede jugar un papel clave por su experiencia en la región.
Así lo piensa el mercado, que ha hecho que suba en Bolsa más del 1% en la sesión de este lunes. Un informe del departamento de análisis del Sabadell apunta igualmente a que la petrolera saldrá beneficiada de esta nueva situación, dado que ve más cerca levantarse las sanciones al petróleo venezolano.































