La industria del marketing y la publicidad se adentra en 2026 en un territorio que estará inevitablemente a merced de la incertidumbre. Buena parte de esa incertidumbre emanará de la cada vez más ubicua IA. Aun cuando IA puede generar potencialmente contenido de muchísima calidad, el denominado «AI slop» está contribuyendo también a convertir la red de redes en un nauseabundo estercolero donde la mentira es inquietantemente indistinguible de la mentira.

En un entorno gobernado por la IA y la basura digital nacida directamente de las entrañas de esta tecnología las marcas deberán esforzarse más que nunca para zafarse de la uniformidad reinante y tratar de destacar entre la multitud con contenido único e impregnado de gruesa pátina de calidad (y personalidad).

Otro reto al que deberán enfrentarse el marketing en 2026 será el auge de la «monocultura», que es diametralmente opuesta a la cultura popular (cuya importancia pierde inevitablemente tracción) y que motiva que el consumidor consagre cada vez más tiempo a algoritmos hiperpersonalizados que le mueven a tener la mirada invariablemente apalancada en intereses muy específicos.

Estas son las predicciones que el ramo del marketing y la publicidad traerá bajo el brazo en 2026:

1. Aumenta la consolidación en la industria publicitaria (y las agencias «indies» sacarán músculo)

Está fuera de toda duda que la fusión de Omnicom e IPG, formalizada a finales del año pasado, ha marcado un antes y un después en la industria publicitaria. Y en 2026 y en los años venideros habrá probablemente más fusiones y alianzas. En paralelo a la consolidación que se observará en los grandes grupos publicitarios, surgirán agencias «indies» cada vez más poderosas que, respaldadas por empresas de capital privado, serán capaces de atraer a los anunciantes con estructuras mucho más ágiles.

2. La omnipresencia de la IA contribuirá a emborronar los límites de lo que es auténtico (y lo que no)

En 2026 la IA estará imbricada en casi todo el proceso creativo, desde el «briefing» a la posproducción. Y en uno de los grandes eventos publicitarios del año, la Super Bowl, el uso de esta tecnología será probablemente mayoritario (aunque afortunadamente no será siempre visible). Sin embargo, el auge de la IA trae consigo un problema en modo alguno baladí: el de la homogeneidad que supurarán por todos los poros buen parte de los contenidos. En un contexto en el que todos los contenidos se parecen entre sí las marcas corren el riesgo de ver erosionada su reputación por la fatiga del público, que ve lo mismo en todas partes y brega asimismo con problemas para distinguir la verdad de la mentira.

3. La creatividad que no es audaz y atrevida peca de irrelevante

En tanto en cuanto el consumidor está saturado de mensajes que son muchas veces indistinguibles entre sí, muchas marcas lucharán por destacar entre la multitud inoculando en sus campañas publicitarias ideas deliberadamente provocativas o claramente llamativas en el plano visual. La autenticidad (anclada a menudo en la provocación) es el mejor antídoto conta la uniformidad propugnada por la IA.

4. Las marcas no se limitarán a compilar datos, sino que los integrarán y los activarán

Después de pasar varios años obsesionadas con la compilación de datos del consumidor, las marcas irán en 2026 un paso más allá para integrarlos y activarlos en sus campañas de publicidad. Durante los próximos meses las marcas no se limitarán a compilar datos y los conectarán a plataformas de datos para tener así una visión mucho más unificada del cliente y tener una idea más clara de lo que este realmente necesita.

5. Las marcas no quitarán ojo a la Generación Alfa

Aun cuando los consumidores adscritos a la Generación Alfa de más edad tienen actualmente apenas 16 años, lo cierto es que este grupo demográfico influye cada vez más en las decisiones de compra. La Generación Alfa reclama a las marcas hiperpersonalización, validación social y coherencia de valores, por lo que tratar a quienes conforman esta cohorte demográfica como niños como es un flagrante error estratégico.

6. La «creator economy» seguirá desplegando las alas, pero correrá el peligro de alienar a la audiencia

La inversión depositada en el influencer marketing seguirá pegando el estirón en 2026 y el crecimiento será particularmente conspicuo entre los microinfluencers y las comunidades nicho. Sin embargo, la entrada en escena de la IA se traducirá también en un aumento de la competencia en este ámbito de actividad. Y abrumado por tanto contenido en el área del influencer marketing, el consumidor correrá eventualmente el peligro de quedar a merced del síndrome de “burnout”.



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