
La iniciativa de cinco países europeos (España, Portugal, Italia, Alemania y Austria) de establecer un gravamen a los superbeneficios que las compañías energéticas obtengan gracias a la guerra está más que justificada.
Las grandes petroleras no solo son las mayores beneficiadas del conflicto por la subida del precio del crudo, sino que además una parte significativa de las ganancias extraordinarias cosechadas las derivan a paraísos fiscales para pagar menos impuestos. El estudio When Extractive Profits end up in tax havens: Lessons for windfall profit taxes (Cuando los beneficios de la actividad extractiva acaban en paraísos fiscales: lecciones para los impuestos sobre las ganancias extraordinarias), elaborado por Alice Chiocchetti, Ninon Moreau–Kastler, Quentin Parrinello y Giulia Varaschin, del International Tax Observatory, revela que “los paraísos fiscales capturan una parte significativa de los beneficios extraordinarios durante las subidas de las materias primas”.
La investigación pone al descubierto la desigualdad de los sistemas fiscales vigentes debido a los paraísos fiscales. Los autores apuntan que las petroleras, en los periodos normales, por cada dólar de beneficio que generan, “alrededor de 0,12 dólares se declaran en jurisdicciones de baja tributación”.
Sin embargo, “durante los auges de los precios de las materias primas, la proporción que se desvía a paraísos fiscales aumenta a 0,20 dólares por cada dólar adicional de beneficios extraordinarios”. El estudio revela que “las filiales en paraísos fiscales pagan una tasa impositiva efectiva de tan solo el 6,18%, en comparación con el 33% en los países extractivos y el 19,8% en los países no extractivos”.
El trabajo explica las triquiñuelas de las multinacionales para esquivar el pago de impuestos. Precisa que “en el sector extractivo, las empresas multinacionales pueden utilizar transacciones intragrupo —como acuerdos de financiación, servicios de seguros o comercio de materias primas— para redistribuir los beneficios entre jurisdicciones”.
Los datos son elocuentes. El 57% de las empresas subsidiarias especializadas en seguros están localizadas en paraísos fiscales. En las actividades de financiaciones intragrupo, la localización en territorios de baja fiscalidad es del 33%.
El Observatorio Tributario Internacional subraya el potencial de los impuestos especiales sobre las ganancias extraordinarias, pero alerta también de sus limitaciones. Indica que un impuesto basado en las ganancias declaradas localmente podría captar solo una parte de las mismas. Compara la experiencia de Francia en 2022, “que estimó inicialmente que recaudaría alrededor de 200 millones de euros, pero los ingresos reales ascendieron a tan solo 69 millones”. Más eficientes fueron “otros países, como España, que adoptaron el volumen de negocios neto para definir la base imponible, que es menos sensible a la transferencia de beneficios, recaudando alrededor de 1.100 millones de euros, según la Comisión Europea”. Exactamente 1.164 millones de euros en 2024, según la que era entonces vicepresidenta y ministra de Hacienda, María Jesús Montero.
Una investigación que revela la necesidad de un gravamen extraordinario a beneficios sin justificación y que hace más incomprensible la oposición al mismo de PP, Vox, Junts y PNV. Y un argumento definitivo para liquidar los paraísos fiscales.































