OpenAI ha decidido prolongar su programa piloto de publicidad en ChatGPT más allá de abril, abriendo una nueva fase en la carrera por monetizar la inteligencia artificial conversacional, y reforzando su apuesta por un modelo que podría redefinir la relación entre marcas y usuarios en entornos de IA.
Según fuentes del sector, y tal como ha comunicado Adweek, la compañía extenderá el periodo de pruebas, que estaba inicialmente previsto hasta marzo, y comenzará a sentar las bases de un ecosistema publicitario más estructurado, con compromisos económicos por parte de los anunciantes y una expansión internacional inminente.
Entre uno de los movimientos más significativos se tiene la solicitud de órdenes de inserción (IO) a los anunciantes. Se trata de un tipo de acuerdo, habitual en la industria publicitaria, en la que se fija inversión, plazos y condiciones, y suelen marcar el paso de la experimentación a un modelo de ingresos más predecible.
Por su parte, agencias como Jellyfish ya han confirmado que OpenAI está pidiendo compromisos de campañas de al menos dos meses, lo que evidencia un cambio de mentalidad en la que ahora se pasa de testear formatos a construir un negocio publicitario sólido.
Así funciona (por ahora) la publicidad en ChatGPT
El formato actual se basa en mensajes patrocinados que aparecen tras las respuestas del asistente. Desde ChatGPT, la compañía insiste en que estos anuncios no influyen en las respuestas generadas, intentando disipar las dudas sobre confianza y sesgos comerciales.
Sin embargo, el sistema de segmentación aún genera interrogantes, y es que, desde DEPT apuntan a que la lógica parece combinar la intención de la consulta, al estilo de los buscadores, con palabras clave proporcionadas por los anunciantes, aunque sin total transparencia.
Ahora, tras consolidar las primeras pruebas en Estados Unidos, OpeanAI prepara su salto internacional y se planea que países como Canadá, Australia y Nueva Zelanda sean los próximos en acoger este piloto, enmarcándose en una estrategia que busca escalar rápidamente el modelo y atraer a más marcas.
Un producto premium
Con cerca de 920 millones de usuarios activos semanales, ChatGPT representa un caramelo para los anunciantes. Pero el modelo aún está lejos de competir con gigantes consolidados.
De hecho, los primeros datos apuntan a CPM en torno a los 60 dólares, posicionando la oferta como premium. No obstante, las tasas de clics, que se encuentran en torno al 0,91%, están muy por debajo de las referencias de búsqueda tradicional de Google, lo que refleja la inmadurez del formato.
Aun así, comparar ambos entornos puede ser prematura, tomando en cuenta que, mientras Google lleva décadas optimizando su maquinaria publicitaria, OpenAI apenas está dando sus primeros pasos.
Todo esto se da en un momento de un giro estratégico más amplio en el que OpenAI está reduciendo iniciativas experimentales, como el archivo de Sora o ciertos desarrollos más disruptivos, para centrarse en productos escalables y monetizables.
La creación de su propio gestor de anuncios y la exigencia de inversiones mínimas (en torno a 200.000 dólares) refuerzan su dirección de construir una plataforma publicitaria integral que sea capaz de convertir la IA conversacional en un nuevo gran canal de marketing.






























