El CES 2026 en Las Vegas no deja de dar sorpresas. La inteligencia artificial es el centro de esta edición y, en este plano, Nvidia no parece tener freno. Sus chips se han situado a la cabeza de un sector constantemente hambriento de tecnología recién desarrollada que se alimenta en buena medida de sus GPUs.
La multinacional estadounidense ha desvelado sobre el escenario de esta feria a la que acuden profesionales, expertos y marcas de todo el mundo sus expectativas e innovaciones en 2026. El gigante californiano ha aprovechado su keynote para lanzar un mensaje claro al mercado: la próxima década estará marcada por una inteligencia artificial omnipresente, integrada en el mundo físico y accesible a una escala nunca vista. Un ambicioso plan que ya saca a la IA de la nube y la empuja al terreno material, incorporada a coches, robots y electrodomésticos.
Esta tendencia confluye con los lanzamientos que otras compañías han preparado para este año. Por ejemplo, Samsung está incorporando IA a un modelo que genera experiencias visuales inmersivas en entornos de compra o marcas de productos del hogar que incorporan este tipo de softwares a sus electrodomésticos.
Nvidia sitúa la IA en el centro
Jensen Huang, fundador y consejero delegado de Nvidia expresó ante la audiencia del CES: «La informática ha experimentado una transformación fundamental como resultado de la aceleración de la computación gracias a la inteligencia artificial«. Durante la última década, se han destinado 10 billones de dólares a modernizar la industria en esta línea, como aseguró el directivo.
En su intervención, el CEO compartió la intención de que la IA de Nvidia forme parte de la columna vertebral de todo tipo de máquinas. Entre las aplicaciones previstas aparecen herramientas y plataformas que llevan la inteligencia artificial a otro nivel desde modelos abiertos.
En contraste con el enfoque propietario de otros actores del sector, Nvidia redobla su apuesta por el código abierto. La compañía reforzó y mejoró su ecosistema de modelos en áreas como agentes de IA (Nemotron), robótica (Isaac GR00T), biomedicina (Clara) o simulación climática (Earth-2). Una estrategia que, además de democratizar el acceso, refuerza su posición como proveedor de la infraestructura sobre la que se construye la nueva economía de la IA.

Las novedades de Nvidia en el CES 2026
Nvidia surgió como una marca que comercializaba unidades de procesamiento gráfico (GPU) diseñadas para el mercado de consumo de alto rendimiento, principalmente para videojuegos y creación de contenido. Más de veinticinco años después, la multinacional ha ido ampliando su negocio hacia soluciones que implican centros de datos y de software.
Jensen Huang, fundador y consejero delegado de Nvidia
Esta tendencia confluye con los lanzamientos que otras compañías han preparado para este año.
Rubin
Nvidia anuncia Robin, una plataforma que supone una «supercomputadora de IA» multimodal. Con este invento de conexiones ultraveloces, la generación de respuestas es significativamente más rápida, lo que hace que sea diez veces más barata. Además, incorpora el nuevo sistema de almacenamiento Inference Context Memory. La combinación de estos factores es más que suculento para las empresas que afrontan toneladas de consultas a diario.
Alpamayo
Alpamayo es el primer ecosistema de código abierto para vehículos autónomos. Gracias a este modelo de IA de «visión-lenguaje-acción», como lo describe Nvidia, un coche puede no solo percibir lo que ocurre a su alrededor, sino también entender por qué sucede y ofrecer una respuesta.
La idea no es aplicar directamente este modelo a un vehículo, sino que los fabricantes puedan a su vez entrenar a sus propias soluciones a partir de este código.
Como señaló Huang, «no solo toma la entrada de los sensores y activa el volante, los frenos o la aceleración; también razona sobre la acción que está a punto de tomar». Es decir, una tecnología que se ha diseñado para que el coche «piense» como lo haría una persona en un entorno con múltiples estímulos, pudiendo leer el contexto, interpretarlo y anticipar posibles riesgos.
La idea no es aplicar directamente este modelo a un vehículo, sino que los fabricantes puedan a su vez entrenar a sus propias soluciones a partir de este código que pueden consultar libremente e incluso probar en el realista simulador AlphaSim, también presentado por Nvidia.
En contraste con el enfoque propietario de otros actores del sector, Nvidia redobla su apuesta por el código abierto. La compañía reforzó y mejoró su ecosistema de modelos en áreas como agentes de IA (Nemotron), robótica (Isaac GR00T), biomedicina (Clara) o simulación climática (Earth-2). Una estrategia que, además de democratizar el acceso, refuerza su posición como proveedor de la infraestructura sobre la que se construye la nueva economía de la IA.
Robots que entienden el mundo físico
«El momento ChatGPT para la robótica ya está aquí», sentenció Huang. Con nuevos modelos como Isaac GR00T N1.6 y Cosmos, Nvidia busca que los robots pasen de ejecutar órdenes a comprender el entorno, planificar acciones y responder a instrucciones en lenguaje natural. Fabricantes como Boston Dynamics, LG o NEURA Robotics ya mostraron prototipos basados en esta tecnología, impulsados por módulos compactos como Jetson Thor.
La IA también llega al hogar
Aunque muchas de las novedades de Nvidia parecen pensadas para grandes empresas, fábricas o robots industriales, la compañía quiso dejar claro que la inteligencia artificial también formará parte de nuestra vida cotidiana.
En la práctica, esto significa que cada vez más tareas de IA podrán hacerse directamente en un ordenador personal, sin depender de la nube. Los nuevos PCs con tarjetas gráficas RTX tendrán potencia suficiente para ejecutar asistentes inteligentes, crear imágenes o vídeo con IA o editar contenido avanzado de forma rápida y privada.
En el mundo del videojuego, Nvidia también mostró cómo esta tecnología se traduce en experiencias más espectaculares. DLSS 4.5 utiliza inteligencia artificial para que los juegos funcionen mejor y se vean más fluidos, incluso en resoluciones muy altas. A esto se suman los nuevos monitores G-SYNC Pulsar, diseñados para que la imagen sea mucho más nítida y suave, y las tarjetas gráficas GeForce RTX Serie 50, que llevan todo ese rendimiento un paso más allá.
Si las previsiones de Nvidia se cumplen, la IA dejará de ser una promesa de laboratorio para convertirse en una infraestructura básica, tan invisible y esencial como internet. La pregunta, como dejó caer Huang, ya no es si ocurrirá, sino a qué velocidad.































