Allá por 2021 Facebook tuvo a bien depositar tantas esperanzas en el metaverso (que era, a su juicio, «the next big thing» en la industria tecnológica) que llegó al extremo de adoptar una denominación, Meta, que estuviera perfectamente en sintonía con sus ambiciones en este ámbito de actividad. Sin embargo, más de cuatro años después, y tras perder varios miles de millones de dólares en la construcción del metaverso, Meta ha tomado la determinación de aplicar severos recortes en este ámbito de actividad.
La empresa capitaneada por Mark Zuckerberg desea eliminar uno de cada diez empleos en la división Reality Labs, aquella que fue contemplada hace solo unos años como el futuro de la compañía, para concentrarse en mayor medida en la IA (que es actualmente la tecnología más pujante del momento). Un portavoz de Meta ha confirmado a Bloomberg que inicialmente la compañía procederá a recortar más de 1.000 puestos de trabajo en Reality Labs.
Las Ray-Ban Meta Glasses son hasta ahora el mayor éxito de la división Reality Labs
Sólo durante los nueve primeros meses de 2025 Reality Labs registró unas pérdidas operativas de más de 13.000 millones de dólares y generó unos ingresos de apenas 1.200 millones de dólares. En los últimos meses los analistas han preguntado ocasionalmente a Mark Zuckerberg, CEO de Meta, si pensaba implementar recortes en este ámbito de actividad. Y este se ha descolgado casi siempre con la misma respuesta: que Meta no quería dar aún ese paso para no arriesgarse a perder el tren de una tecnología que, a juicio de Zuckerberg, tiene potencialmente mucho futuro por delante.
Durante los últimos meses parece haberse puesto, sin embargo, de manifiesto que algunas áreas de Reality Labs funcionan definitivamente mejor que otras. Meta ha cosechado, de hecho, un éxito relativo con unas gafas (las Ray-Ban Mea Glasses y las Oakley Meta Glasses) que están pertrechadas de cámara, micrófono y altavoz y que, salvo por estos complementos, parecen unas gafas corrientes y molientes. De acuerdo con Zuckerberg, la IA, una tecnología que está imbricada también en las gafas, se encarga de proveer al usuario el necesario contexto a la hora de moverse por el entorno. Al fin y al cabo, el software de las gafas lee y escucha todo lo que percibe el usuario. En un nuevo modelo Meta ha añadido además una pequeña pantalla a una de las lentes de las gafas para desplegar información.






























