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Cuando en 2021 Mark Zuckerberg rebautizó a Facebook con el nombre de Meta, se refirió al metaverso (en la cresta de la ola por aquel entonces) como «la próxima frontera». Sin embargo, cuatro años y medio después el universo virtual en torno al cual orbitaba esa gran apuesta se dispone a bajar la persiana.
Meta que Horizon Worlds, su plataforma social con el foco puesto en la realidad virtual, sería retirada por completo de los «headsets» Quest el próximo 15 de junio. Y la app de Horizon Worlds desaparecerá de la Quest Store a finales de marzo. Se salvará única y exclusivamente de la quema la aplicación móvil de Horizont Worlds, reposicionada para competir con plataformas como Roblox y Fortnite y no tanto para convertirse en el portal de acceso a universos virtuales (como pretendía originalmente Meta).
El cierre de Horizon Worlds es una seña inequívoca de la apuesta de Meta por el metaverso ha quedado prácticamente en el olvido.
Horizon Worlds vio la luz a finales de 2021 y no llegó nunca a consolidarse. La plataforma no rebasó en ningún momento la barrera de unos pocos cientos de miles de usuarios mensuales activos, una cifra que se antoja a todas luces insuficiente para un proyecto que ha supuesto el desembolso de miles de millones de dólares.
Reality Labs, la división de Meta con el foco puesto con la realidad virtual y el metaverso, ha acumulado pérdidas de casi 80.000 millones de dólares desde el año 2020. Y solo durante el cuarto trimestre de 2025 arrojó unas pérdidas operativas de más de 6.000 millones de dólares.
La IA ha terminado relegando al metaverso a un segundo plano en el seno de Meta
Los elevados costes asociados al desarrollo del metaverso no arredraron inicialmente a Zuckerberg, que insistió de manera reiterada en que esta tecnología llegaría a miles de millones de personas en todo el mundo y generaría además cientos de millones de dólares en ventas. Sin embargo, las grandes promesas que el metaverso traía presumiblemente bajo el brazo el metaverso no llegaron jamás a materializarse.
El metaverso se ha topado de bruces con el fracaso en buena medida porque la IA se cruzó en su camino. Cuando ChatGPT salió del cascarón a finales de 2022, el entusiasmo de Meta por el metaverso comenzó rápidamente a marchitarse. Y la división de la compañía consagrada a esta tecnología no tardó en echar brotes verdes y devolvió de alguna manera a Meta la credibilidad en los mercados bursátiles que le había hurtado previamente el metaverso. En 2024 el valor de Meta se había triplicado con respecto a 2022 (cuando la compañía seguía aferrada aún al metaverso).
La pujanza de la IA fue paralela al declive del metaverso en el seno de Meta. En enero Meta despidió al 10% de la plantilla de Reality Labs (unas 1.500 personas) y clausuró además varios estudios de videojuegos enfocados a la realidad virtual.
Meta insiste de todos modos en que no ha abandonado por completo el metaverso. Y en marzo Samantha Ryan, VP of Content de Reality Labs, aseveraba, no en vano, que Meta estaba «reforzando su ecosistema de desarrolladores de realidad virtual» y trasladando simultáneamente Horizon Worlds a los dispositivos móviles. Aunque Meta prevé seguir fabricando los «headsets» de realidad virtual Quest, lo cierto es que las gafas inteligentes de la compañía fabricadas al alimón con Ray-Ban (que apuestan por la IA y no por el metaverso) han demostrado ser mucho más rentables (y sus ventas se triplicaron, de hecho, durante el año pasado).






























