
Estados Unidos es el principal proveedor de gas natural licuado de Alemania, algo que preocupa cada vez más al Gobierno alemán debido a las tensas relaciones con la Administración de Donald Trump. Berlín quiere reducir su vulnerabilidad de cara a posibles presiones estadounidenses y busca establecer nuevas alianzas estratégicas con los Estados del Golfo: Arabia Saudí, Qatar y Emiratos Árabes Unidos.
Ese es el objetivo del viaje que emprendió este miércoles el canciller alemán, Friedrich Merz, que visitará hasta este viernes estos tres países ricos en petróleo. La expectativa es obtener nuevos contratos de gas natural licuado (GNL) para ampliar así su cadena de suministro en un momento en el que los depósitos de gas alemanes apenas están llenos en un tercio en uno de los inviernos más gélidos de los últimos 15 años.
El líder conservador viaja acompañado de una delegación económica, como es habitual en este tipo de viajes. Según informaciones publicadas por el diario económico Handelsblatt procedentes de círculos gubernamentales, Berlín estaría ahora dispuesta a aceptar contratos de suministro con una duración de hasta 20 años, algo a lo que hasta ahora se había opuesto debido al riesgo que esto podía suponer para lograr el objetivo de neutralidad climática en 2045. Asimismo, seguramente se vean obligados a ser más generosos en el futuro con las exportaciones de armamento, por ejemplo, en lo relativo al avión militar Airbus A400 M en el que tienen interés tanto Arabia Saudí como Qatar.
Los defensores climáticos temen que las relaciones de suministro a largo plazo prolonguen la dependencia de los combustibles fósiles y frenen la transición a las energías renovables. Sin embargo, la producción de hidrógeno verde generado con electricidad producida de forma sostenible, que se espera sustituya al gas natural en algunas áreas, no está avanzando a la velocidad que se esperaba, por lo que el gas natural seguirá siendo necesario más tiempo de lo que en un primer momento se pensaba.
De esta manera, antes que la protección del clima parece que pesan otros factores. “Es necesario establecer prioridades, no todo puede ser prioritario al mismo tiempo”, dejó claro Merz la semana pasada en su declaración de Gobierno en el Parlamento alemán en donde reclamó que Europa hable “el lenguaje de la política de poder” y donde llamó a reducir las dependencias que existen antes de que puedan utilizarse como instrumento de chantaje.
Hay que tener en cuenta que más del 90% de los suministros que llegaron a las terminales de GNL alemanas el año pasado procedían de Estados Unidos, algo que temen que pueda ser usado como arma por Trump en un futuro en posibles disputas con Europa. Estados Unidos ha pasado de ser visto como el salvador durante la crisis energética de 2022/2023 generada tras la guerra de agresión de Rusia en Ucrania, a ser visto como un factor de riesgo.
Si Alemania quiere ser un comprador atractivo y abrir nuevas fuentes de suministro tendrá que hacer concesiones. Los productores de GNL buscan contratos de suministro a largo plazo, ya que se requieren grandes inversiones para la extracción de gas, para la licuefacción del gas natural y para los buques cisterna que transportan el GNL a los países compradores, por lo que las empresas del sector necesitan muchos años para recuperar la inversión.
Los expertos ven estos contratos a largo plazo como la palanca fundamental para conseguir precios bajos y estables. Pero la nueva regulación de la cadena de suministro de la Unión Europea parece entorpecer las negociaciones. La directiva ha sido duramente criticada por los exportadores de GNL, especialmente por Qatar, uno de los mayores proveedores de GNL del mundo, y se ha convertido en un nuevo escollo en las relaciones. La nueva regulación -que se aplicará para las grandes empresas a partir de julio de 2027- obligará a las compañías a “evaluar y abordar” los efectos negativos sobre los derechos humanos y el medio ambiente a lo largo de toda la cadena de actividades y a desarrollar planes de transición para la mitigación del cambio climático en consonancia con el Acuerdo de París sobre el clima. Aunque se ha suavizado, sigue siendo aplicable a las grandes empresas. Su incumplimiento conllevará sanciones.
Qatar es, junto con Estados Unidos, uno de los principales proveedores de GNL de Europa. En 2024, el 45% de las importaciones de GNL de la UE procedían de Estados Unidos y el 12% de Qatar. Así, ambos países ocupan el primer y el tercer lugar en la lista de importaciones. Rusia ocupó el segundo lugar en 2024, con una cuota del 20%. Sin embargo, la UE quiere detener por completo las importaciones de gas ruso a partir de 2028.































