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Logo de la editorial Camarera Cartonera.

Nada se destruye, todo se recicla. Y en este caso evoluciona en libros. El cartón llegó para quedarse y este se anida en las portadas de la editorial Camareta Cartonera, que desde abril del 2011 llegó al mercado con el impulso de nueve jóvenes deentre 17 y 24 años, estudiantes de las carreras de comunicación y literatura de la universidad Católica de Guayaquil.

 

Nelson Bordero, Julie Cañarte, Joyce Falquez, Amanda Pazmiño, Leida Araujo, Guido Bajaña, Luis Castro y Jud Gabriel, son los jóvenes emprendedores que promueven “El cartón como una forma de vida”, que es el lema adoptado por Camareta Cartonera.

 

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Logo de la editorial Camarera Cartonera.

Esta editorial se inició con la propuesta de un taller de literatura, que tenía como fin promover la realización de libros con portadas de cartón. “Un proyecto que se viene dando en otros países latinoamericanos y que en Guayaquil no se daba”, explicaJoyce Falquez, miembro del grupo, que recuerda el día del libro (23 de abril) como la fecha que se escogió para dar a conocer a la Camareta Cartonera.

 

“Los primeros ejemplares que hicimos fueron textos nuestros, tanto de poemas como de cuentos, luego tuvimos la oportunidad de hacerlo con otros autores como Luis Carlos Mussó, con Cuadernos de Indiana y ahora Cristian Avecillas, con Ecce Homo II”,añade Falquez, quien comenta además que dos de sus compañeros se encuentran promocionando el último libro en la Feria Internacional de Lima.

Y es que de reciclaje en reciclaje, la editorial ya suma siete libros con su sello que grita: “Nosotros convertimos el cartón en conocimiento”. Ya que, como explica Falquez, lo que hacen se trata de un juego con la creatividad y el arte en los libros. “Cada portada es distinta así sea el mismo libro, hay unas que sí hacen referencia al contenido, pero hay otras totalmente abstractas, con muchos colores. Sin embargo, hemos tratado de unificarlas, con un logo que identifique al libro”, comenta.

Libros, que tienen un tiraje inicial de 100 y que luego se incrementa según la demanda que tengan. Esta editorial, como todo emprendimiento que busca su expansión, no está dirigida a un público específico, no tiene targets, ni rangos de edades. Al igual que la escritura, estos temas son libres y dependen del reconocimiento que tenga la pluma del autor el valor que se fije por cada obra. Los precios han llegado a un máximo de $5, pero también se ofertan libros por $3 y $2. Las ganancias se suman para la logística y mantenimiento de Camareta Cartonera, ya que según Joyce Falquez el emprendimiento no tiene un fin lucrativo.

Además, estos costos casi simbólicos representan comodidad para que la sociedad ecuatoriana, acostumbrada a leer medio libro por año, según datos de la Unesco, se interese por la literatura. Asimismo, los eventos culturales  que organiza la Camareta para promocionar sus lanzamientos también representan una oportunidad para seducir a potenciales lectores.

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Libro de Luis Carlos Mussó, editado por Camareta Cartonera.

Nos promovemos con actividades como Ciudad Mínima (concurso de micro cuentos organizado por Palabra Lab), también con las redes sociales (en twitter: @camaretacarton) porque todo el mundo tiene acceso a una. Por ejemplo, micro cuentos de dos líneas que no te demoras ni cinco minutos en leer, la gente se toma su tiempo y por allí comienza el interés, con cosas no tan extensas ni complicadas”, agrega Falquez sobre las estrategias que emplean para llegar al público.

Camareta Cartonera se sigue construyendo y espera pronto poder tener el financiamiento necesario para constituirse legalmente. “A futuro esperamos contar con un espacio propio, donde la gente pueda acudir a adquirir nuestros libros y hacer talleres”, concluye Falquez, quien junto a los otros ochos jóvenes dan vida a una editorial que promete difundir la lectura en Ecuador e incentivar emprendimientos semejantes.

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